

Premio ABC más allá de un reconocimiento
Ana Lilia De la Cruz Ruiz
Premio ABC 2018/ Tamaulipas
20 de Marzo del 2026
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Ser ganadora del premio ABC no significa únicamente recibir un reconocimiento; ha sido, sobre todo, asumir una responsabilidad ética, pedagógica y humana.
No es solo portar el título, es sostener un compromiso vivo, es continuar trabajando, inspirando, extender redes de acompañamiento y construir comunidades en donde nadie se sienta solo en su práctica docente.
Ser maestra ABC, es comprender que nuestra labor no termina con un galardón que apenas inicia con mayor conciencia, humildad y entrega.
A lo largo de mi trayectoria, gran parte de mi experiencia se desarrolló en el contexto rural, donde aprendí el valor de la cercanía, de la comunidad y del esfuerzo compartido. Hoy, al desempeñarme en un medio urbano marginado, he tenido la oportunidad de reconstruirme profesionalmente, de desaprender y volver a aprender, de cuestionarme y de reinventar mis procesos pedagógicos. Este tránsito no ha sido sencillo. Implica salir de la zona de confort, enfrentar resistencias y aceptar que no todos caminarán a nuestro lado, ni celebrarán nuestras propuestas.
Es aquí donde radica el mayor de los aprendizajes, mantenerse firme en el propósito, no rendirse y entender que el verdadero cambio comienza desde uno mismo. Ser ABC no significa ser el mejor, ni el que todo lo sabe. Al contrario, es reconocer, desde la humildad, que existen maestras, maestros, directivos y supervisores extraordinarios, cuyas historias y prácticas educativas merecen ser visibilizadas.
Este reconocimiento no es punto de llegada, sino un espacio para amplificar voces, para dignificar la profesión docente y para recordarnos que cada acción en el aula tiene un impacto profundo en la vida de nuestras niñas y niños.
En un contexto donde muchas y muchos docentes pueden sentirse cansados, desmotivados o incluso invisibilizados, el Premio ABC se convierte en una oportunidad para reencontrarse con el sentido de la vocación. Es un llamado a mirar hacia adentro, a reconocer lo valioso de nuestra práctica y a compartirlo con otros. Porque cuando un maestro se atreve a contar su historia docente, no solo se reconoce a sí mismo, sino que también abre la puerta para que otros se inspiren, se levanten y continúen.
Por ello, invito a cada docente a darse la oportunidad de participar, de registrarse en www.premioabc.org, no con la intención de competir, sino de visibilizar lo grandioso que ya es. No para el mundo, sino para ustedes mismos, para sus alumnos, para sus comunidades. Porque ser maestro es, ante todo, una luz en medio de la incertidumbre, es acompañar procesos de vida, es sembrar esperanza en cada niño que confía en nosotros.
La educación hoy enfrenta grandes desafíos en una sociedad que cambia constantemente. Sin embargo, es precisamente en este escenario donde cobra mayor relevancia nuestro papel. A través del trabajo colaborativo, de las comunidades de aprendizaje y del compromiso colectivo, podemos avanzar hacia un objetivo común; garantizar el derecho de aprender de todas y todos los niños, y dignificar la labor docente, reconociendo que, cada día, miles de maestros construyen el futuro desde sus aulas.
Ser ABC se manifiesta en lo cotidiano, en la forma en que transformamos nuestro contexto, en cómo nuestras acciones impactan en la comunidad y en las formas en que el aprendizaje trasciende el aula para convertirse en proceso compartido. Se nota cuando construimos puentes entre docentes, cuando se acompaña sin imponer, cuando el conocimiento se comparte con generosidad y permitimos que otros también crezcan con nosotros.
El verdadero reconocimiento no está en el nombre sino en la huella que dejamos; es la oportunidad para crecer, compartir, inspirar y transformar. Es entender que no caminamos solos y que, juntos, podemos hacer de la educación ese camino que tanto necesitamos; un camino de justicia, de equidad y de esperanza.
Ser ABC es saber que en medio de las dificultades, nuestra vocación sigue siendo el motor de cambio; y que cada maestro que se atreve a creer en sí mismo, en sus alumnos y en su comunidad está construyendo desde el aula.

Ana Lilia De la Cruz Ruiz
Premio ABC 2018/ Tamaulipas
Es supervisora de Educación Preescolar. Escritora, Poeta. Profesional en el sector de la educación, reconocida por liderar transformaciones educativas. Tiene experiencia en dirigir proyectos en entornos educativos; cuenta con una amplia trayectoria como docente y tutora digital, así como en la capacitación de otros educadores. Fue ganadora del Premio ABC en 2018
Por implementar estrategias digitales, incluyendo el desarrollo de cursos, talleres y capacitaciones en línea para la utilización efectiva de herramientas digitales.



