Cuando enseñar también es Persistir: crónica de una experiencia que marcó mi vida

 Juvenal Mercado Valeriano

 Premio ABC 2016/Puebla

 15 de Abril del 2026

#Puebla #Director #Inglés 

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Hay momentos en la vida que no se olvidan. No por lo extraordinario del evento en sí, sino por todo lo que representan. Para mí, uno de esos momentos ocurrió en 2016, cuando escuché mi nombre al recibir la presea del Premio ABC de Mexicanos Primero en la categoría de director.

Pero la historia no comienza ahí. En realidad, comienza mucho antes, en los pasillos de una escuela, en las aulas, en las miradas de mis estudiantes y en el esfuerzo cotidiano de mis compañeros docentes, así como en el compromiso constante de los padres de familia.

Con el paso del tiempo comprendí que la escuela no camina sola. Una pieza fundamental en este proceso ha sido la participación de los padres de familia a través de la Asociación de Padres de Familia. Su apoyo no solo se ha reflejado en lo económico, que sin duda ha permitido mejorar condiciones materiales, sino sobre todo en su disposición para involucrarse en la resolución de problemas, en el diálogo constante y en la construcción de un ambiente más propicio para el aprendizaje de sus hijos. Cuando la familia y la escuela caminan juntas, los resultados se sienten, se viven y se multiplican.

Esa suma de esfuerzos fue clave en muchas de las estrategias que implementamos como comunidad. Recuerdo especialmente una experiencia que marcó nuestra dinámica escolar. Después de leer el libro “Sorry” de Mexicanos Primero, decidimos impulsar el uso de una segunda lengua en la vida cotidiana de los alumnos de la Secundaria Técnica 94 “José Vasconcelos” de la Ciudad de Puebla. No queríamos que el inglés se quedara solo en el aula; buscábamos que se viviera, que se practicara de manera natural.

Comenzamos con pequeñas acciones. Una de ellas era que, durante las ceremonias de los lunes, yo saludaba en inglés. Al principio parecía algo sencillo, incluso rutinario. Pero un día, un grupo de jóvenes de primer grado se acercó y me preguntó: “¿Cómo se dice director en inglés?”. Les respondí: “Principal”.

El siguiente lunes ocurrió algo que aún me emociona recordar. Ese grupo me recibió con un “Good morning, Principal”. Fue un momento breve, pero significativo. Sin embargo, lo verdaderamente sorprendente vino después: al siguiente lunes, ya no era solo ese grupo, era toda la escuela la que me saludaba de la misma manera. 

“Good morning, Principal”.
Ese eco colectivo no fue producto de una instrucción ni de una obligación. Fue resultado de algo mucho más poderoso: el involucramiento de las y los alumnos. Ellos hicieron suyo el aprendizaje, lo llevaron más allá del aula y lo convirtieron en parte de su vida cotidiana.

Ese día entendí con claridad que cuando las y los estudiantes se apropian de lo que aprenden, todo cambia. Que no basta con enseñar, hay que lograr que ellos participen, que se sientan parte, que encuentren sentido. Porque cuando eso sucede, los resultados superan cualquier expectativa.
Cuando decidí participar en el Premio ABC, no lo hice pensando en ganar. Lo hice porque era una oportunidad para contar nuestra historia, para darle voz a todo ese trabajo compartido: docentes comprometidos, alumnos participativos y padres de familia presentes.

En los últimos años, he sentido, como muchos, que la figura del docente ha sido cuestionada y en cierta medida devaluada. Pero experiencias como esta me reafirman que la realidad en las escuelas es otra. Es una realidad llena de esfuerzo, de creatividad, de compromiso y de comunidad.

El día que recibí la presea, lo único que pensaba era en todos ellos. En mi escuela. En cada historia. En cada logro, por pequeño que pareciera. Sentí que ese reconocimiento no era mío, sino de todos los que habían hecho posible ese camino.

Hoy, al mirar atrás, entiendo que ese momento fue solo un reflejo de algo mucho más grande: la fuerza de una comunidad educativa unida. Una comunidad que cree, que trabaja y que no se rinde.

Porque al final, educar es sembrar esperanza y ver florecer el futuro en cada uno de nuestros estudiantes.

El Premio ABC es una oportunidad para reconocer no solo lo que haces, sino lo que eres como educador. Atrévete a dar ese paso. Regístrate en www.premioabc.org y permite que tu vocación trascienda, que tu historia se escuche y que tu trabajo siga sembrando esperanza en muchos más. 

Juvenal Mercado Valeriano

 Premio ABC 2016/Puebla

Tiene 40 años de experiencia en el ámbito educativo en el nivel de secundaria en el estado de Puebla. A lo largo de su trayectoria se ha desempeñado como docente, coordinador, subdirector y director en diversas Escuelas Secundarias Técnicas, destacando por su liderazgo y compromiso con la mejora de los aprendizajes.
Como director de Escuelas Secundarias Técnicas, impulsó estrategias innovadoras y el trabajo colaborativo, promoviendo la participación de docentes, alumnos y padres de familia para fortalecer el proceso educativo. En 2016 fue reconocido con el Premio ABC de Mexicanos Primero en la categoría de director, por su destacada labor y contribución al derecho a una educación de calidad. Actualmente se desempeña como Jefe de Enseñanza en la Zona 024 de Atlixco, Puebla, desde donde continúa fortaleciendo las prácticas educativas y acompañando a docentes en su desarrollo profesional.

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