

La democracia se aprende en comunidad: trabajo colegiado y familias como pilares de la voz infantil
Ana Lilia De la Cruz Ruiz
Premio ABC 2018/ Tamaulipas
09 de Enero del 2026
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Desde la función supervisora he comprendido que la democracia infantil no puede sostenerse únicamente en lo que ocurre dentro del salón de clases. La voz de las niñas y los niños se fortalece o debilita según la forma en que los adultos que los acompañamos vivimos, practicamos y modelamos la democracia en la escuela.
Por ello, el acompañamiento pedagógico que realizo busca cuidar dos pilares fundamentales: el trabajo colegiado entre docentes y la relación de la escuela con las familias.
He aprendido que no es posible hablar de democracia infantil si el colectivo docente no la ha experimentado. Cuando las decisiones se imponen, cuando la voz docente se minimiza o cuando el trabajo se vivencia de forma aislada, difÃcilmente se construyen espacios donde las niñas y los niños puedan participar con libertad y confianza.
Desde la función supervisora, la tarea es promover esos espacios donde los acuerdos se construyen de manera colectiva y no como instrucciones verticales.
Cuidar la palabra de cada docente es para mà un acto pedagógico y ético. Escuchar sus experiencias, reconocer sus contextos y validar sus prácticas genera un clima de confianza que se refleja directamente en el aula.
He visto como los colectivos en donde se escucha y se dialoga, las y los maestros reproducen con respeto ese mismo trato a las y los estudiantes.
Uno de los aprendizajes más significativos es en los Consejos Técnicos Escolares; ahà contamos con lineamientos establecidos que permiten a la supervisión organizar para conformar esas comunidades de aprendizaje en donde las y los docentes sean el centro.
AsÃ, se cumple con las sugerencias de ellas y ellos quienes en sus colectivos escolares abordan sus problemáticas, organizan y administran las instituciones desde su función; sin duda, esta adaptación desde la supervisión ha tenido un gran impacto en las prácticas educativas.
En el mes de septiembre, la zona escolar se organizó en dos colectivos de trabajo, con el propósito de fortalecer el acompañamiento pedagógico y la construcción democrática de acuerdos.
Cada colectivo tuvo dos horas aproximadamente en donde analizaron y socializaron orientaciones federales y estatales de los consejos técnicos escolares. En estas sesiones las y los docentes exponen de forma creativa, comparten experiencias exitosas del aula y plantean situaciones que requieren reflexión, escucha y propuestas colectivas.
En este espacio se evalúan las acciones implementadas, se determina lo que es necesario enriquecer, lo que conviene conservar y lo que puede ajustarse para mejorar la práctica educativa. Cada colectivo tiene voz en la toma de decisiones.
Posteriormente, las y los docentes se integran en sus colectivos para abordar de manera especÃfica los ámbitos pedagógico, administrativo y organizativo, asegurando que los acuerdos se traduzcan en acciones concretas dentro de la escuela.
Otro pilar que es prioridad para la supervisión es el relacionado con las familias. En contextos donde existe carencia económica, rezago educativo, dificultades y, en ocasiones, historias de desconfianza escolar, promover el diálogo sin culpabilizar se vuelve una condición indispensable para democratizar la vida escolar.
Una de las estrategias fundamentales que impulsa la Nueva Escuela Mexicana es acercar a las madres y padres de familia a la vida escolar, no solo como proveedores de material, de aseo o responsables de las conductas de sus hijas e hijos, sino como participantes activos del proceso educativo.
Con este enfoque, las familias se organizan para leer con y para sus hijos. Exponen temas diversos de acuerdo con los proyectos que se abordan, crean cuentos, comparten saberes desde la experiencia cotidiana y participan en actividades pedagógicas significativas de acompañamiento en proyectos escolares.
Estas acciones fortalecen el vÃnculo escuela-familia y permite a niñas y niños ser reconocidos como protagonistas de su aprendizaje, acompañados por adultos que valoran sus voces.
En el ámbito administrativo la capacitación de asociaciones de padres y madres para el manejo responsable y transparente de los recursos, la rendición de cuentas financieras y el avance académico, ha fortalecido la confianza en la comunidad escolar.
El trabajo colaborativo entre docentes, directivos, familias y la supervisión ha tenido un impacto visible: al cierre del ciclo escolar 2024-2025, la matrÃcula fue de 331 alumnos en la zona escolar y al inicio del ciclo 2025-2026 aumentó a 675 alumnos, reflejo del trabajo compartido que coloca a las niñas y niños al centro de todas las decisiones.
Desde la supervisión, democratizar la escuela significa cuidar las relaciones, acompañar los procesos y reconocer lo que ya funciona. Cuando docentes y familias viven la democracia, las niñas y los niños encuentran un espacio donde son valorados. AsÃ, la supervisión se convierte en un puente que hace, desde la democracia, una experiencia cotidiana y viva en la escuela.

Ana Lilia De la Cruz Ruiz
Premio ABC 2018/ Tamaulipas
Es supervisora de Educación Preescolar, escritora y poeta.
Es reconocida por liderar transformaciones educativas, cuenta con experiencia en dirigir proyectos en entornos educativos, la fundación de nuevas instituciones, la asignación de claves a centros de trabajos y la gestión de recursos. Cuenta con amplia experiencia como docente y tutora digital, asà como en la capacitación de otros educadores, ganadora del Premio ABC en 2018. Ha puesto en marcha diversas estrategias digitales, incluyendo el desarrollo de cursos, talleres y capacitaciones en lÃnea para la utilización efectiva de herramientas digitales. Es apasionada por la mejora continua, el desarrollo de soluciones educativas de vanguardia y el apoyo constante al personal para su capacitación y crecimiento profesional en base a un liderazgo transformacional.



