



La inversión en educación
Concepción Fernández Azcorra
Premio ABC 2018/ Yucatán
01/11/2024
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La inversión en educación es uno de los gastos más redituables de un país, no sólo a corto plazo, sino sobre todo… a largo plazo.
Invertir en educación es asegurar a corto plazo el derecho que tienen las infancias y adolescencias de llegar y estar en las escuelas, que existan escuelas en todos los poblados y que todas cuenten con infraestructuras si no óptimas, al menos con las condiciones mínimas que garanticen una estancia de calidad en la escuela -agua, luz, ventilación, sanitarios funcionales- y en esta era también internet con alta conectividad.
Todo esto tiene que ver no sólo con la comodidad, sino con la dignidad humana.
Ni qué decir de escuelas con condiciones de accesibilidad no sólo en infraestructura, sino en equipamiento, en libros (como por ejemplo los que requieren poblaciones específicas como libros en macrotipos, en braille, en lenguas indígenas, o bien libros de rincón que han dejado de llegar a las escuelas) y en materiales didácticos en tiempo (materiales para experimentos, para artes, para las clases de educación física, para las personas con discapacidad como ábacos Cranmer, impresoras en braille, agendas de comunicación, materiales sensoriales, entre otros).
Invertir en educación es asegurar a mediano plazo que las infancias y adolescencias ejerzan su derecho de desarrollar y adquirir habilidades que les sirvan para su vida cotidiana: habilidades cognitivas, sociales, emocionales, psicomotrices que la escuela debe fomentar a partir de estrategias didácticas y metodologías implementadas por docentes formados inicial y de manera continua no sólo en temas de pedagógicos, sino también en temas de inclusión de estudiantes con discapacidad, hablantes de lenguas indígenas, tecnología, metodología comunitarias y sobre todo, en temas de educación socioemocional y valores.
Invertir en educación a largo plazo permite, cuando se tiene una visión clara del ser humano que se pretende formar, no sólo la construcción de hábitos de vida saludables, de la identidad cultural, de valores universales que llevan al bienestar individual, sino también se construye la ciudadanía universal, el respeto por la naturaleza, entre otros constructos indispensables para el bienestar natural y social.
Invertir en educación es asegurar a largo plazo la formación de ciudadanos responsables con capacidades laborales que auguren una vida equilibrada en todos los sentidos, en un intento por minimizar las desigualdades sociales y por elevar la calidad de vida. Todo esto tiene que ver con los objetivos, aprendizajes y perfiles de los planes y programas de estudio que se implementen en las escuelas.
Invertir en educación, es entonces, una prioridad que debe ser asumida por los gobiernos de cada país. En México, en este 2024, se destinó el 3.1% del Producto Interno Bruto a la educación, cuando los estándares internacionales indican que el mínimo requerido debería ser entre el 4 y el 6%.
Las condiciones actuales de nuestro país, demandan con urgencia una evaluación meticulosa del sistema educativo mexicano, no sólo en temas de aprendizaje de los alumnos, otorgamiento de becas o infraestructura de escuelas, sino en cuanto a qué reformas se han hecho en el proceso de la formación inicial de docentes para apropiarse de la Nueva Escuela Mexicana y cuánto se invierte por docente en formación continua y en qué temas urge que los formen.
Significa también saber qué cantidad de grupos escolares en el país inician sin maestros; qué estrategias se deben seguir para lograr la equidad en educación inicial; cómo promover y asegurar la atención con equidad y desde un enfoque de inclusión de grupos en situación de vulnerabilidad; cómo agilizar la entrega a tiempo de los libros de texto; cómo asegurar la entrega de materiales especializados para poblaciones con requerimientos específicos como son los pertenecientes a grupos indígenas y estudiantes con discapacidad; cómo regular la participación e involucramiento de las familias en las escuelas para que se conviertan en verdaderos aliados del personal docente; cómo facilitar la actualización de procesos administrativos, entre muchos otros temas, que son indispensables, ya que en conjunto, permiten que el alumnado alcance los fines de la educación en los diferentes niveles educativos.
Y todos estos temas, definitivamente están ligados a cuestiones presupuestarias, por eso es apremiante realizar un incremento del presupuesto asignado a la educación para poder elevar la inversión por estudiante en el entendido que la educación gratuita con calidad es un derecho del ser humano y un deber y obligación de todos los gobiernos.
¹https://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/se/SAE-ASS-10-24.pdf
²https://ces.uis.unesco.org/wp-content/uploads/sites/23/2024/01/EDS-6-Expenditure_SP_Final-WEB.pdf

Concepción Fernández Azcorra
Premio ABC 2018/ Yucatán
Cuenta con una trayectoria de 38 años como docente en el ámbito de la educación especial, desempeñándose tanto en servicios de USAER como en Centros de Atención Múltiple (CAM). Su labor se ha distinguido por un firme compromiso con la inclusión educativa y la atención a la diversidad. En 2018 fue reconocida como ganadora del Premio ABC, distinción que destaca su excelencia docente y el impacto de su trabajo en la comunidad educativa.Es coautora de los libros Determinación de las Necesidades Educativas Especiales (Trillas, México, 2011) y La educación socioemocional (Trillas, México, 2019). Asimismo, ha participado en la elaboración de diversos tomos de la colección Juntos Trabajamos por la Inclusión (SEGEY), entre los que se encuentran los dedicados a discapacidad intelectual, discapacidad múltiple, aptitudes sobresalientes, matemáticas para todos y evaluación funcional, entre otros. Su trayectoria refleja una sólida contribución al desarrollo de prácticas educativas inclusivas y al fortalecimiento de la educación especial en México.
