Razones del diálogo con el SNTE

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 05 Mayo 2010. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4681

En un sinnúmero de conversaciones es frecuente oír dos afirmaciones: "Sin el sindicato, ningún proyecto educativo en México puede funcionar" y "el sindicato es el principal (en algunas versiones, sustitúyase «principal» por «único») obstáculo para el avance en la educación".


Obviamente se está hablando del SNTE; no es el único sindicato de maestros en México (hay al menos seis más), pero ciertamente conserva la titularidad del contrato colectivo de la mayoría de los maestros en México.

Ambas expresiones llaman la atención por lo absolutista e irreductible, y si fueran enunciados de certeza serían mutuamente excluyentes: o nada sin ellos, o con ellos nada. ¿Será? ¿No estaremos exagerando? ¿No pasa que uno y otro dogma son prejuicios que no resisten el análisis?

Se habla mucho acerca del SNTE, pero poco con él. Tampoco es que los espacios sean muchos. Es decir que no es en absoluto frecuente encontrar que un representante de pleno derecho de esta organización gremial participe en foros universitarios o presentaciones de libros, y menos aún que ofrezcan entrevistas completas para radio o se sienten en debates televisados. Sus voceros, representantes y dirigentes declaran, o se reúnen con otros actores sociales en reuniones privadas, pero no pasa con regularidad que interactúen.

Uno de los privilegios de la democracia -y usted coincidirá conmigo en que hay pocos, mientras que muchos son los inconvenientes- es que somos todos por igual titulares de la soberanía.

Es decir que en la determinación del bien colectivo de los estados laicos no hay revelación, no hay lugar para actos de fe. La toma de decisiones tiene que ser una trabajosa conversación pública en la que se alternan el consenso y el disenso. No hay magisterio ni escrituras, tal como los proponen los católicos o los protestantes en la esfera religiosa, para guiarnos. Nadie hace declaraciones incontrovertibles, y usted, y yo, y todos, hemos de argumentar lo razonable de nuestros dichos.

En ocasión del acuerdo entre la SEP y el SNTE sobre el pliego petitorio de este año, la profesora Elba Esther Gordillo dijo que había muchas expresiones que con poca justicia veían al sindicato como un factor que no favorecía la calidad educativa y por ello estaba dispuesta a debatir sobre el tema. Algunos queremos tomarle la palabra: con cortesía, pero con toda claridad, habría que aprovechar la disposición. Discutamos, pues.

A todos nos interesa entender qué es lo que piensa realmente la dirigencia sindical respecto a la profesionalización docente. ¿Cómo cambiar de fondo la formación inicial, es decir, cómo hacer de las normales -de todas- centros de excelencia? ¿Cómo reformar radicalmente el Programa Nacional de Carrera Magisterial? ¿Cuáles son las propuestas que el SNTE ha realizado a la SEP y que -a decir del propio sindicato de maestros- la Secretaría no ha aceptado? ¿Por qué han sido rechazadas por la autoridad educativa?

¿Qué piensan de los estímulos y los incentivos? ¿Deben corresponderse también con penalizaciones? ¿El SNTE entiende los derechos adquiridos y la justicia laboral como elementos subordinados a los derechos fundamentales de los niños y la justicia distributiva? ¿Sostienen el principio constitucional de libre asociación, y están dispuestos a que no sea la propia administración pública la que retenga las cuotas de cada maestro? ¿Cuándo se va a concretar su apoyo para que los nombramientos de directores y supervisores estén basados en un concurso de oposición?

Y finalmente, ya que el SNTE se ha manifestado a favor de la calidad docente, ¿favorecerá desde su postura gremial la certificación universal y periódica a todos los maestros en servicio?

El adjetivo "lacónico" -que quiere decir "conciso", "breve"- es un derivado del nombre "Laconia", voz poética que designa a la antigua Esparta. Los espartanos se hicieron famosos porque su valentía era serena, llena de aplomo, sin las bravatas de otros guerreros menos disciplinados, sin aspavientos ni vulgaridades.

Un día, cuenta la leyenda que explica el adjetivo, los bravucones persas enviaron un mensaje a los espartanos: "Si no se rinden inmediatamente, los destrozaremos en batalla, sembraremos de sal sus campos, incendiaremos sus templos" y una prolija lista de amenazas para erizar los cabellos. La respuesta espartana llegó en un rollo mínimo, que cabía en la palma de la mano. Los persas palidecieron. El mensaje era de una sola palabra. De hecho, una pregunta: "¿Cuándo?" Tal vez la pregunta inicial que le tendríamos al sindicato es: "¿Cuándo? ¿Cuándo hablamos?"

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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