El mundo no nos va a esperar

el 06 Diciembre 2013. Publicado en Claudio X. González - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 5992

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Cada tres años son los ministros de educación quienes tiemblan ante los resultados de un examen. Esto porque se hacen públicos los resultados de PISA, la prueba reina a nivel mundial para determinar el nivel educativo de las naciones.

PISA se aplicó en el año 2012 en 65 naciones para determinar el aprendizaje de sus alumnos de 15 años en tres materias: matemáticas, ciencias y comprensión lectora. Los resultados confirman que México tiene un gran atraso (nos ubicamos en el lugar 34 de 34 países de la OCDE y en el 53 del total de 65 naciones participantes) y que estamos estancados (al paso al que avanzamos nos llevaría 64 años alcanzar al mejor en matemáticas y 149 años al mejor en ciencias).

Los resultados también revelan que:

  • El mundo se mueve a paso veloz. Singapur (1), Suiza (8) y Canadá (12) son los más destacados de Asia, Europa y América, respectivamente. Shanghai, la provincia más adelantada de China, le ganó inclusive a Singapur -ellos ya entendieron que la educación de calidad es la vía más rápida al progreso.
  • Se puede avanzar en el índice si se prioriza la educación y se pone la voluntad política y ciudadana al servicio de la calidad. Corea tenía resultados equivalentes a los de México en los años 80's, ahora es número 5 del mundo. Otros países que muestran grandes avances son Polonia (13) y Vietnam (16).
  • La tragedia educativa mexicana es compartida por Latinoamérica. El país de esta región mejor ubicado es Chile en el lugar 50 . Eso ayuda a explicar el sub-desarrollo regional así como el hecho de que Latinoamérica es la zona más desigual y con menos movilidad social del mundo. Da pena vivir en el lugar más injusto del planeta.
  • 54.7% de los alumnos mexicanos se ubicaron en el nivel 0 o 1 de un total de 6 niveles en matemáticas. Como lo señala Manuel Gil, después de 1,800 días de estudio (200 días por ciclo x 9 años de la primaria y secundaria), no aprendieron casi nada. Otro 27.8% se ubicó en el nivel 2 o de panzazo. Es decir, 82.5% de cada generación carece de competencias básicas. ¡Un sistema que lastima a más del 80% de sus alumnos es un sistema fallido, un sistema simulador!
  • Singapur logró ubicar al 40% de sus alumnos en excelencia en matemáticas. El promedio de la OCDE fue de 12.6%. En cambio, sólo el 0.6% de los jóvenes mexicanos obtuvieron una calificación similar. ¿Podemos, ante estas abismales diferencias, competir con el mundo desarrollado? Evidentemente, no.
  • Así como México está muy atrasado respecto del mundo, hay estados que están muy atrasados en el contexto nacional. Guerrero y Chiapas fueron los 2 estados con peor resultado en PISA. Oaxaca y Michoacán ni siquiera están en la muestra por falta de datos confiables. La CNTE es la fuerza magisterial mayoritaria en esos estados. Ante esto, se ve como un crimen dejar a los niños sin clase así como marchar y chantajear para intentar detener las reformas.

En resumen, estamos muy atrasados y nos urge movernos, pues el mundo no nos va a esperar.

De manera prioritaria tenemos que implementar a cabalidad las recientes reformas legales. Está en puerta el concurso para plazas de maestros, directores y supervisores (2014) y la evaluación universal obligatoria de maestros con consecuencias (2015). Tenemos que lanzar una cruzada nacional para mejorar la formación inicial y la capacitación de maestros y hacer realidad el Servicio Profesional Docente. Por otro lado, hay que hacer más eficiente y transparente el gasto educativo, mejorar el modelo pedagógico, otorgarle mayor autonomía a las escuelas y alentar la participación de los padres de familia en cada comunidad escolar del País.

Hay que estar puntuales a esas citas. Abren la oportunidad histórica de inyectarle profesionalización, exigencia y mérito al sistema. Pero sólo si vamos a fondo. El tema es: ¡IMPLEMENTACIÓN! ¡IMPLEMENTACIÓN! ¡IMPLEMENTACIÓN!

La resistencia está asegurada de parte de quienes quisieran que las cosas sigan igual. Lo que no está asegurado es que exista la entereza gubernamental y ciudadana para seguir adelante con la aplicación de los cambios. Ahí, en buena medida, nos jugamos el futuro de la educación y el futuro de México. ¡A cumplir! ¡Ya no hay lugar para la timidez!

Al nacer, nuestros niños tienen el mismo potencial que sus pares de Singapur, Suiza y Canadá. 15 años después, están en una profunda desventaja. Empoderar a nuestros jóvenes a través de una educación de calidad no es un asunto nada más de competitividad y productividad, es sobre todo, un tema de elemental justicia.

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