¿Cómo se dialoga en educación?

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 11 Septiembre 2010. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4917

No es raro que los temas educativos despierten acaloradas discusiones. Lo trágico es que, todavía, en nuestro país, esas discusiones involucren a pocas personas. En otras naciones, “educación” es un apartado típico de las revistas de opinión y de los sitios de Internet, es motivo de encuestas frecuentes y de debates parlamentarios; la política educativa es una materia floreciente en las facultades de ciencia política –y más recientemente, de economía- sin dejar, obviamente, de fungir como centro en los cursos de las facultades y escuelas de graduados que precisamente se llaman de Educación. 

Fuertes enunciados en educación es lo que tienen en común la vida pública de alcaldes estadounidenses, diputados franceses, la oposición checa, Shakira, Mandela y Bill Gates. Y detrás, o frente a ellos, auditorios de jóvenes universitarios, padres y maestros; inversionistas, funcionarios, intelectuales.

En México nos falta mucho, pero ya vamos avanzando. No sólo siguen en pie las discusiones sobre el sentido y el valor de la educación en nuestras escuelas Normales, algunas con muy merecido acento llamadas “Beneméritas”, o en los seminarios de la UAM, FLACSO o El Colegio de México; en el CREFAL, la Autónoma de Aguascalientes, la BUAP o  la UAEM. Va dando frutos la esperanza a prueba de todo de los amigos del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (¡no menos de diez mil profesionales pensando en educación!), del Benemérito Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV, del no menos ilustre Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación, que recibió hace poco la biblioteca de Latapí y que esperamos que conserve su espíritu… aportan y completan también el INIDE de la Ibero, el doctorado de evaluación de la Anáhuac, CEE, Valora, Heurística Educativa, IDEA, Proyecto Educativo…

Se produce conocimiento, se hace investigación de calidad sobre educación en México. La tragedia, digo, está en que todavía eso no llega a las mayorías. Hay treinta programas de análisis sobre futbol, pero apenas un puñado de comentarios sobre política educativa. Hay noticia y chacaleo (chacaleo= comentario arrancado a alguna figura relevante, especialmente en política, en medio de la banqueta y con poca reflexión de parte del cuestionado); la verdad, más chacaleo que noticia en cuanto a funcionarios y miembros de las dirigencias sindicales. Unas cuantas reporteras son privilegio de los diarios nacionales: Sonia, Nurit, Lilián, Laura,  Sandra, Mirtha, Nayelli; saliendo a otras ciudades, cuesta trabajo encontrar garra periodística y conocimiento. Hay pocos blogs, pero de alto impacto: el celebérrimo Wenceslao de Xalapa, o Aula Virtual de Puebla, o el joven pero robusto Educación a Debate…

A lo que voy es que todavía la educación no toma calle, no es tema de parabús ni sobremesa, se concreta en pocos spots. Lo que no percibimos, aquello de lo que no hablamos, lo que no nos apasiona, lo que nos encanta y lo que no dejamos que nos acompañe y defina entonces no es, todavía, de suficiente importancia para nosotros.

Por eso, comparto con usted la gran expectativa que tenemos sobre el diálogo con el SNTE. ¿Cómo nos decimos lo que pensamos? ¿Cómo se encuentran la cortesía y la claridad, la demanda puntual con la disposición a entender?

Revisando de nuevo el tema del conflicto creativo –un favorito de cierta escuela de psicología social- me topo con los estudios de Goffman (poblaciones estigmatizadas), Goldstein (conflictos entre grupos de identidad innegociable), Kriesberg (luchas por derechos civiles), Przworski (transición democrática), llego a algunos puntos de partida que la evidencia sugiere como los mejores: uno, no discutas nimiedades, discute puntos realmente clave; dos, todos lo que hablan parten de lo que ven… probablemente lo que no ven es lo que te agravia, así que asegúrate que podemos ver lo mismo; tres, aún viendo lo mismo, podemos no verlo igual, y por lo tanto estar dispuestos a hacer cosas opuestas; cuatro, aclara lo irreductible: que el otro sepa de dónde partes y qué no vas a ceder; cinco: hacia el futuro, prácticamente todos queremos lo mismo… el éxito verdadero está en acordar cómo vamos a llegar a ese mismo futuro desde nuestras posiciones diferenciadas.

Conversaciones públicas y mesas de trabajo, en nuestro país, suelen ir por dos rumbos distintos. ¿Y si resultara que ya tenemos madurez para ser congruentes, y hablarnos con verdad siempre? Ya le contaré.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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