Un momento preciso para el arte

el 10 Diciembre 2014. Publicado en Blog de Mexicanos Primero, Equipo de Mexicanos Primero - Blog | Vistas del artículo: 5421

PUBLICADO EN ANIMAL POLÍTICO | 10.12.14

Por Alfonso Rangel. Coordinador de Imagen y Diseño (@PonchoRangelT)

Creemos –o pretendemos creer- que los niños no entienden, que no están al tanto de la cruda realidad que vive el país. Esta idea puede ser muy equivocada. Desafortunadamente son testigos silenciosos e ignorados; desde los que observan lo que pasa en televisión, en internet, por las ventanas de las grandes ciudades, hasta los que brincan y corren en las zonas más apartadas y olvidadas de México.

Hace unos días tuve el privilegio de visitar una alejada y muy herida escuela secundaria, en la montaña alta de Guerrero. No había mucho tiempo para platicar con cada uno de sus niños, casi jóvenes, pero pude hacerlo con algunos que se juntaban en un pedazo de sombra para resguardarse del sol de mediodía, pues hasta sus maltrechos salones carecen de paredes y apenas unos plásticos hacen de muros.

Intenté averiguar con mucho tacto qué tan seguros y protegidos se sentían en su escuela, tan incompleta, y en una zona repleta de tantas historias de violencia extrema. Tristemente las respuestas eran apenas monosílabos temerosos, por lo que decidí cambiar de tema. Les pregunté: “El día que levanten las paredes de su escuela… ¿les gustaría decorarla? ¿Ponerle colores? ¿Quizá un mural? ¿O un espacio para que cada quién pinte lo que quiere?” Y fue entonces cuando todos tuvieron algo que decir: “¡Sí! rosa con azul”, dijo la primera voz con tono seguro, “¡No! verde militar, así, camuflajeado!”, dijo otro de los más inquietos. Una a una, las voces con ideas claras comenzaron a mezclarse, hasta que aquello se volvió un griterío incomprensible.

En aquella efervescencia, y casi por terminar aquel veloz encuentro, uno de ellos arrebató un cuaderno a su compañera y entonces se escuchó el grito: “¡Dámelo o te corto la cabeza!” Era una voz amenazante, pero eso sí, con una sonrisa en el rostro.

Me quedé frío al oír aquello; pero me di cuenta, tristemente, de que es una expresión común entre ellos. Esta serie de reacciones crudas y diálogos francos me llevaron a la reflexión que quiero compartirles.

Nuestros niños y jóvenes tienen mucho qué decir, mucho qué expresar y mucho qué enseñarnos. De forma natural, en la edad temprana se tiene un gusto especial por crear, por dotar de formas, sonidos, movimientos y colores a lo que más nos emociona o aterra, y a lo que más nos significa o repulsa. El quehacer artístico se transforma entonces en un lenguaje comprendido por los niños a través de los sentidos; en especial, cuando este lenguaje se fortalece y se desarrolla adecuadamente en la escuela, a través de procesos creativos que incluyen etapas de reflexión, de diálogo, de compartir emociones, ideas, sueños y preocupaciones. Toda una experiencia formativa y fascinante para los niños.

La adolescencia es una etapa donde se producen grandes cambios en todos ellos, gran cantidad de energía quiere salir de alguna manera para ir formando su identidad, y pienso -por mis vivencias y por la experiencia universal- que la expresión artística puede ser la mejor salida para semejante proceso.

Si los niños mexicanos pudieran tener contacto habitual con experiencias donde el eje central fuera el quehacer artístico, se promovería la práctica de auto-observación; les ayudaría a  expresar un mundo interior oculto y silenciado, que está ahí, esperando cualquier oportunidad para emerger con fuerza y mostrar a una sociedad ocupada y distraída, nuevas perspectivas, nuevos estilos y planteamientos sobre la actualidad, quizá desconocidos hasta ahora.

Creemos –o pretendemos creer- que no entienden, que no están al tanto de la cruda realidad que vive el país. Esta idea puede ser muy equivocada. Desafortunadamente son testigos silenciosos e ignorados; desde los que observan lo que pasa en televisión, en internet, por las ventanas de las grandes ciudades, hasta los que brincan y corren en las zonas más apartadas y olvidadas de México. Son nuestras instituciones, nuestras escuelas y nosotros mismos quienes desconocemos lo que los niños piensan, lo que les preocupa, lo que les afecta y lo que les provoca miedo.

Hoy en México, estremecido por la violencia, la agitación social y el encono político, tenemos a la mano gran cantidad de información; noticias, opiniones, críticas, teorías esparcidas en los diarios, la televisión, las redes sociales e incluso en cualquier grupo donde dos o más se encuentran para conversar. Sin embargo, desconocemos –o mejor, no reconocemos- la opinión de aquellos que típicamente olvidamos cuando de “temas de adultos” se trata: nuestros niños.

Por fortuna, existe una herramienta poderosa que a través de la historia del hombre ha demostrado su importancia en momentos difíciles, y hoy más que nunca debe ser utilizada en las escuelas: el arte. Una actividad que les ayudaría a identificar y dar salida a sus dudas, miedos, problemas, metas y aspiraciones.

Quizá sea el momento preciso, esta coyuntura histórica que vivimos, para dotar a los más jóvenes de suficientes herramientas para expresarse y ser creativos a través del arte. Esto les ayudará a desarrollar todas sus capacidades, además de permitirles expresar aquello que piensan, sueñan y tienen que ofrecernos a todos.

Comentarios (1)

  • Guadalupe

    10 Diciembre 2014 a las 11:08 |
    Un artículo muy bueno, que me ayuda a poner hincapie en los limites con mis hjos; paraciera que ahora los hijos nos educan y no los padres a los hijos, quiero felicitar a los integrantes de Mexicanos primero, por esta ayuda, me hacen concientizar que los límites y las semillas son muy importantes para los que tenemos hijos, excelente trabajo gracias.

    responder

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