Un gasto educativo que incluya a tod@s

Escrito por PABLO VELÁZQUEZ el 14 Junio 2017. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 458

Publicado en El Financiero 8|6|2017

Si gobernar es presupuestar, como señalaba Michel Rocard, habría que añadir que cómo se gasta es el reflejo de cómo se gobierna. En el sector educativo, el gasto público nos habla de las prioridades de las administraciones gubernamentales y qué entienden sobre educación:

¿Se está dedicando a construir aulas y entregar materiales sin programa educativo? ¿Se invierte en obsequiar tabletas y/o computadoras sin destinar recurso para la formación docente? ¿Se privilegia a las y los docentes cercanos al sindicato, descuidando a quienes están más alejados de la actividad sindical?

Un gasto educativo incluyente debiera asegurar que tod@s estén en la escuela, aprendan en ella lo que quieren y necesitan, y participen en su proceso educativo. Sin esto, se incrementa el riesgo de violentar el derecho a aprender.

Históricamente, en México hemos tenido un malgasto educativo, reflejo de inercias y presupuestos orientados a diversos objetivos que se alejan de lograr que tod@s aprendan. Entre las malas prácticas que hemos identificado en el gasto educativo se encuentran:

*Es ineficaz: El gasto no está diseñado para que las y los niños aprendan. De lo contrario, sabríamos exactamente cuánto se gasta en cada alumno en nuestro sistema educativo y no estaríamos manejando promedios de “gasto por alumno” que esconden la disparidad del ejercicio de los recursos. Mejor aún, entenderíamos cuánto requiere cada niño para aprender.

*Es inequitativo: Las escuelas con mayor necesidad reciben menor recurso, ya sea para materiales educativos, formación docente o simplemente, para escobas y trapeadores. Mientras casi la mitad de las escuelas ubicadas en localidades de baja marginación participan en el Programa Nacional de Inglés, sólo 1 de cada 100 escuelas en localidades de alta marginación son beneficiarias del programa.

*Está capturado: Las administraciones federales y estatales disponen de recursos de manera discrecional, no involucran a las comunidades escolares y no se evalúa el uso de los recursos para ver su impacto en el aprendizaje de l@s niñ@s. ¿Cuándo fue la última vez que se preguntó a la comunidad de tu escuela cómo invertir el dinero y, posteriormente, rendir cuentas sobre su impacto?

Corregir el gasto no es sencillo; requiere acciones simultáneas para que éste efectivamente sea un instrumento que garantice el derecho a aprender. Para ello, hemos identificado seis acciones desde el gasto que permitan que tod@s estén, aprendan y participen en la escuela:

• Diagnóstico actualizado de las necesidades de cada comunidad escolar: Mantener al día la información de recurso asignado y ejercido así como las necesidades de cada escuela en rubros como formación, infraestructura, materiales educativos y atención a niñ@s con barreras para el aprendizaje.

• Redistribución de oportunidades educativas mediante un gasto equitativo: Empezar a gastar más y mejor en las comunidades que más lo requieren.

• Reflejar de manera económica el esfuerzo de los maestros ubicados en zonas de alta marginación: Las y los niños merecen un maestro que se comprometa con ellos y a su vez, el maestro requiere un sistema que se comprometa con su labor.

• Asignar a cada escuela un recurso propio para la operación diaria: No deben existir cuotas voluntarias que subsane las carencias básicas; debe existir apoyo desde el sistema.

• Gasto participativo: Desde los programas a nivel federal y las iniciativas estatales, hasta el gasto ejercido en escuelas, el recurso educativo debe ser consultado y vigilado por los propios interesados.

• Evaluar más y mejor: No basta reportar el presupuesto “aprobado y ejercido”. Es indispensable conocer qué sucedió con lo gastado en términos del aprendizaje de las y los niños. Mientras sigamos impulsando nuevos programas sin evaluar el impacto que tienen en la presencia, el aprendizaje y la participación de las y los alumnos, seguiremos sin saber qué funciona y qué debemos cambiar.

El sector educativo es el sector público al que las y los mexicanos destinamos más recursos cada año. Es importante invertir en educación, pero más importante es invertir bien para que tod@s estén, aprendan y participen.

Acerca del autor

PABLO VELÁZQUEZ

Soy Investigador en Mexicanos Primero

Maestro en Política Pública por la Universidad de Míchigan e Ingeniero Industrial y de Sistemas por el Tecnológico de Monterrey. Mi interés sobre política educativa se centra en inversión, gasto gubernamental y resultados académicos de los estudiantes.

He fungido como tutor de alumnos de maestría en materias como cálculo y microeconomía. Serví como Subdirector de Delegaciones del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos. Soy un creyente que la educación mejora nuestro entorno y cambia positivamente a las personas.

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