Tres propulsores de la Reforma Educativa

el 02 Abril 2014. Publicado en Blog de Mexicanos Primero, Equipo de Mexicanos Primero - Blog | Vistas del artículo: 6879

Publicado en El Financiero | 1.04.2014

Algunos columnistas han manifestado con mucho pesimismo que el Servicio Profesional Docente se fragmentará en 32 servicios profesionales docentes. Lo cierto es que eso ya sucedía desde hace mucho tiempo, con la enorme diferencia de que el responsable de las decisiones era básicamente el gobierno federal y la desigualdad ocurría en la opacidad. Ahora el balón está en la cancha de los gobiernos estatales, lo cual puede resultar esperanzador. No porque los gobiernos estatales hayan respondido mejor a las necesidades de las escuelas, sino porque se nutrirá la diversidad, estableciendo responsabilidades claras sobre los aciertos y sobre los desatinos. La información dará luz sobre las políticas públicas en materia de profesionalización docente, tanto las apropiadas como las deficientes. Y sobre todo, permitirá a la federación reforzar con sus recursos a aquellas entidades que requieran intervenciones más sólidas. Sin equidad, la calidad pierde sentido; una y otra van de la mano.

A mi juicio hay tres propulsores de la reforma educativa. El primer propulsor es la armonización de la leyes estatales. El mole ya está servido y de las 30 entidades que han emprendido la armonización de la reforma educativa en sus estados, ya tenemos focos rojos y casos ejemplares. La “armonización” realizada en Coahuila, Nuevo León, Sinaloa, Veracruz y Sonora es contraria a la ley y requiere medidas urgentes de corrección. La federación debe emprender una controversia constitucional cuanto antes. En una entrevista concedida el 7 de marzo el secretario de Educación Pública sentenció: “nos vamos a ir a acción de inconstitucionalidad, o de controversia, no vamos a permitir que en los marcos federales se puedan dar violaciones a la ley”. Este es el momento de que el funcionario cumpla su palabra.

En el caso contrario están las leyes locales que se concretaron en Tamaulipas y Chihuahua, las cuales nutren el debate educativo y sirven de ejemplo digno de emulación a los demás congresos locales.

Segundo propulsor: el personal que realizará las evaluaciones en el aula. Si los gobiernos estatales suponen que el mejoramiento de lo que sucede en el aula se resolverá con billetazos, se llevarán una desafortunada sorpresa. No es tan sencillo; la escuela es una organización en la que suceden relaciones complejas. Muchos maestros trabajan con una enorme convicción y empeño por razones ajenas al sueldo. De hecho, muchos están ávidos por mejorar su trabajo y dignificar la profesión.

Por ello, me parece primordial que los gobiernos locales dediquen tiempo, talento y recursos para seleccionar y capacitar al personal que estará encargado de realizar las evaluaciones en el aula y que serán certificados por el INEE (Artículo 8, fracción II, LSPD).

Desde mi perspectiva, las designaciones de los evaluadores deben fundamentalmente corresponder a los maestros destacados. En primer lugar, porque quien mira no puede ser ajeno a la labor que se debe aquilatar. Segundo, deben ser personas capaces de entender las situaciones que experimenta el observado (los maestros); apelo a la empatía. Tercero, los evaluadores deben ser capaces de retroalimentar al docente, lo que puede hacerse mejor desde quien mira como colega, alguien con experiencia no sólo en los problemas sino en las soluciones que pueden enriquecer la práctica del colectivo docente que labora en esa escuela. Aquí yo deposito grandes esperanzas en la reforma educativa. Pero si los gobiernos estatales deciden incorporar evaluadores de bajo perfil, con un desconocimiento de lo que sucede en el aula, sin un claro sentido sobre qué mirar, por qué mirar eso y qué rebotarle al docente, me temo que la reforma educativa en esos estados fracasará rotundamente.

El tercer propulsor: la formación continua. Los gobiernos estatales deben atender con mayor tino y honestidad a las voces de los maestros. Resulta fundamental consolidar un esquema de retroalimentación comprensible y claro sobre lo observado en la evaluación y la distancia que mantiene cada evaluado con respecto de los parámetros esperados de los perfiles. Una formación continua que verdaderamente nutra e incentive su trabajo. Compartir experiencias, intercambiar grupos, mirar prácticas, tener espacios y tiempos para reflexionar los aciertos y problemas, retroalimentarse constantemente, tener un líder que los motive y desafíe, dar espacio para compartir las necesidades, hipótesis, preguntas y aprendizajes de los maestros mismos, son los aspectos que favorecen la transformación en las relaciones escolares y de las prácticas en el aula.

Esta reforma genera incertidumbre, pero debemos abrazar lo incierto: esperar lo inesperado posibilitará que nos reinventemos. Hacernos preguntas que no nos hayamos formulado nos ayudará a repensar el federalismo educativo.

Comentarios (3)

  • JAVIER TOLENTINO

    02 Abril 2014 a las 17:42 |
    ESTIMADO MANUEL, no crees que al destinar a los mejores maestros a ser evaluadores, descobijaríamos de esos mejores maestros a las aulas. Supongo que no se trata de que vayan y hagan esa actividad en unos días y regresen a sus grupos. Me parece que en el pasado esa era la intención de los ATP, que fueran los mejores y pudieran asesorar, pero eso se desvirtúo. Y también ha habido un desgaste de esos mejores maestros, cuando los han puesto a dar cursos, en la famosa acción de capacitación en cascada. Saludos

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  • alonso

    04 Abril 2014 a las 10:21 |
    Les comparto el siguiente documento

    Podemos mejorar la educación. 10 propuestas para hacerlo

    1. Muchos problemas de la educación actual surgen, entre otras cosas, porque no todos tenemos el mismo concepto de qué es educar. Pongo varios ejemplos clarificadores: el padre que se atrevió a cometer la imprudencia de salir junto con su hijo (menor de edad, por cierto) en los Sanfermines delante de los toros creía que estaba haciendo lo mejor para la educación de su hijo en ese momento. De la misma forma que el padre que cada fin de semana lleva a su hijo realizar actividades al aire libre en plena naturaleza cree exactamente lo mismo. Vemos pues, en estos dos breves ejemplos, que hay maneras dispares de dirigir la educación. Pero, ¿qué es mejor y qué es peor? Esto es difícil de afirmar pero considero que lo primordial es que por lo menos lleguemos a un acuerdo en los valores básicos que debemos transmitir dejando a un lado la afirmación más extendida en el mundo educativo actual y que nos está encerrando en un callejón sin salida: “Todo vale”. No señores, todo no vale...
    2. Lo que he destacado en el primer punto es fundamental ya que vivimos, convivimos y educamos en sociedad. Esto quiere decir que la forma de educar de mis vecinos, de mis familiares, es decir, del entorno va a afectar de alguna manera u otra a la forma en que yo educo a mis hijos. Podemos llegar a establecer una serie de acuerdos básicos a la hora de educar. Es la sociedad entera la que educa y, por tanto, somos todos los que tenemos que colaborar para que la educación cambie a mejor. Si logramos esto, veremos que nos será mucho más sencillo educar y no tendremos esa sensación de que nadamos a contracorriente sino con el viento a favor. Como muy bien afirma José Antonio Marina "para educar a un niño hace falta la tribu entera".

    3. Necesitamos urgentemente una Alianza entre las familias y la escuela, eliminando los recelos existentes entre ambas instituciones, acercando posturas y trabajando codo con codo para mejorar el clima educativo existente en la actualidad. Hemos de evitar que las relaciones entre padres y docentes sean tensas y pasen a ser alegres basándose en la confianza mutua ya que todos buscamos lo mismo: lo mejor para nuestros hijos y alumnos. Hemos de ser conscientes de que ambos “jugamos en el mismo equipo” y no podemos meternos goles en nuestra propia portería. Si los padres y el profesorado nos unimos en esta ilusionante misión, nuestra acción educativa será muchísimo más eficaz.

    4. Para mejorar la educación es necesario que tanto las familias como la escuela levantemos la voz y les digamos a los medios de comunicación ¡basta ya! Les expliquemos que queremos que se preocupen por transmitir valores tales como el esfuerzo, la voluntad, la entrega, el compañerismo, etc. Unos valores que nos ayuden a mejorar como personas y que se dejen de una vez de bombardearnos con la emisión continua de contravalores tales como el consumismo, la violencia, la inmediatez, el zapping emocional, etc. Esto también facilitaría nuestra acción educadora puesto que educaríamos de una manera conjunta sin “chocar de frente” , que es lo que está ocurriendo en la actualidad. Estamos bombardeando constantemente a nuestros hijos y alumnos con mensajes contradictorios que los desorienta y desborda. Recomiendo que leas una entrada anterior en la que hablo sobre cómo (mal)educa la televisión.
    5. Hemos de cambiar la perspectiva que tenemos sobre la educación y el Sistema Educativo: la escuela y también los institutos son lugares donde nuestros hijos van a desarrollarse y a formarse como personas, lugares donde deben encontrar la felicidad. Eliminemos el tan extendido mensaje de bullying, acoso, fracaso escolar, violencia en las aulas, etc. Actuemos para poner remedio a estos gravísimos problemas pero no nos dejemos influir por lo que nos quieren vender algunos medios de comunicación. La escuela no es solo eso: hay problemas que requieren una solución urgente .Eliminemos el tan extendido pesimismo educativo y afrontemos nuestra tarea educativa con optimismo y entusiasmo.
    6. Hemos de atender y dedicar más tiempo a nuestros hijos. Según el reciente estudio “Encuesta Infancia 2008” elaborado por la editorial SM, más de 350.000 chicos de 6-14 años pasan todas las tardes de los días laborable solos y más de 920.000 sienten soledad en su hogar. Dramático. Debemos pues, presionar a las instituciones para que se produzcan mejoras reales que favorezcan la conciliación laboral y familiar. Sólo así podremos pasar más tiempo con nuestros hijos. Además, este tiempo es necesario que sea de calidad puesto que es mucho más importante que la cantidad.
    7. Es necesaria una cultura educativa. Es necesario que la educación esté presente en la vida diaria y se valore como el elemento imprescindible de mejora social. Es importantísimo que desde los estamentos políticos se apoyen iniciativas que tengan una claro propósito educativo y favorezcan que los jóvenes puedan participar en actividades prosociales tales como ONG´S, asociaciones deportivas, etc. Debemos obligar a nuestros políticos que se ocupen y preocupen de la educación, que no la usen como arma electoral arrojadiza en sus cortoplacistas programas electorales. La educación requiere inversión, tiempo y mucha paciencia.
    8. Es necesario que la sociedad apoye y valore la labor docente. Es importantísimo que se reconozca el trabajo diario que están realizando los miles de docentes que trabajan en las aulas de nuestro país. Hay que aplaudir iniciativas como la de la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) que todos los años realiza un “Homenaje al Maestro” junto con un Premio a la Acción Magistral, valorando la función social del maestro y transmitiéndolo así al resto de la sociedad.
    9. Es preciso también apoyar e impulsar las Escuelas de Madres y Padres como un lugar de reflexión y formación de los padres así como un punto de encuentro entre las familias y la escuela. Hemos de evitar que las Escuelas de Padres se conviertan en una serie de “charlas repetitivas” sin un objetivo definido donde siempre se habla de lo mismo y al final los padres se cansan y dejan de participar. Hemos de comprometernos para cambiar urgentemente el rumbo, la dinámica y el verdadero sentido de las Escuelas de Madres y Padres.

    10. Es urgente que todos nos pongamos a trabajar ya mismo para que mejorar la educación sea la tendencia natural en nuestra forma de vida . Todos podemos aportar nuestro pequeño granito de arena en esta gran tarea. Necesitamos plantearnos una serie de cambios que nos ayudarán a mejorar la educación y conseguiremos una Escuela del siglo XXI. Estas son

    Oscar González

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  • Manuel Bravo Valladolid

    29 Abril 2014 a las 11:19 |
    Gracias Javier y Oscar por tomarse el tiempo de lectura del artículo y luego para comentarlo. Aquí un peloteo de regreso.

    Javier, tu señalamiento me parece oportuno y claro. No pretendo tener todas las respuestas (y haría mal en hacerlo). Si algo he aprendido es que en educación debemos manejarnos con pasión pero con humildad, por su complejidad.

    Lo que estoy imaginando es un equipo de buenos maestros identificados por los gobiernos estatales. Nosotros lo hacemos cada año con el PREMIO ABC y hemos encontrado maestros ejemplares. Pero como bien dices, no se trata de desmantelar al sistema educativo. Solamente dejaría claro que no serían todos los buenos maestros, sino equipos compuesto por buenos maestros. Además, no todo buen maestro será un buen evaluador y no todo buen maestro tendrá ganas de dejar su grupo. Pero estos tiempos requieren la mejor alineación y en mi experiencia de campo, creo que son ellos quienes mejor pueden mirar a sus colegas y retroalimentarlos. Asimismo, estos equipos, deberán recibir una nutrida capacitación para evaluar y devolverle a sus compañeros una serie de elementos valiosos para mejorar su práctica.

    Se corre el riesgo de los ATP's que mencionas, aunque no estoy seguro con qué criterios se eligieron en ese momento, si realmente eran maestros destacados y, si recibieron una nutrida formación para apoyar al resto de sus compañeros. Es decir, no se trata solamente de identificarlos, sino de capacitarlos como evaluadores. En fin, mi postura es pocos equipos, pero sólidos. Equipos compuestos de maestros pero de los buenos. Con capacitación para evaluar y retroalimentar. Y una remuneración digna y atractiva para servir de espejos en las escuelas que visiten. Ahí, en el trabajo 1 a 1 y en equipo, deposito esperanzas de la reforma educativa actual.
    Saludos.
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    Estimado Oscar. Muy interesantes los puntos. Más que responderlos, me los llevo de reflexión para próximas conversaciones. Solo te diré que recibo con gratitud el decálogo. Nosotros hemos trabajado intensamente en algunas de ellas. Como el premio ABC: http://premioabc.mexicanosprimero.org del punto ocho del decálogo que compartes, y así podría seguirme con varias de ellas, pero muy interesante. Solamente un comentario al texto. La frase: "para educar a un niño hace falta una tribu entera", justo la usé en una conferencia en Monterrey la semana pasada y no es de José A. Marina, sino es un proverbio africano, aunque en el fondo, Marina, quien es un pedagogo interesante, lo ha recuperado para la universidad de padres que constituyó en España: http://www.universidaddepadres.es

    Saludos muy cordiales a los dos,
    Manuel Bravo

    responder

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