Recordar a Latapí

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 12 Agosto 2009. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 5073

Hace poco partió Pablo Latapí, decano con pleno derecho de la investigación educativa en México. Lo que nos regaló, con su vida y su obra, es amplio, deslumbrante, motivador.

Hace poco partió Pablo Latapí, decano con pleno derecho de la investigación educativa en México. Lo que nos regaló, con su vida y su obra, es amplio, deslumbrante, motivador. A él le debemos, entre una multitud de aportes, dos convicciones centrales, dos indicaciones para el deber ser: la investigación educativa necesita ser multidisciplinaria; la investigación educativa tiene sentido como impulso al cambio cultural y como servicio a la justicia social.

Latapí se empeñó a fondo para que se cerrara la brecha entre los valiosos pero dispersos trabajos de especialistas en didáctica, psicología evolutiva y formación docente, por un lado, y las perspectivas de la antropología, la economía y el diseño de política pública, por el otro.

La fundación del Centro de Estudios Educativos y su vocación a la interdisciplina se continuó en un magisterio fecundo que tocó a los estudiosos de la UNAM y el CINVESTAV, a los de la Ibero y la Autónoma de Aguascalientes, y que acabó extendiéndose, por la natural difusión de las ideas sólidas y la reflexión honesta, a todo el territorio nacional.

Mucho de lo que se ha hecho en las últimas dos décadas en la UPN, FLACSO, la UAM o el INEE no se entendería sin el aporte de Latapí para poner a los diversos especialistas en diálogo, en debate y en formación permanente.

En la otra dimensión, Latapí entendió con gran discernimiento que el valor de lo pensado se queda dormitando, inactivo, si no se lleva a la decisión oficial y a la incidencia pública. Actuó como consultor y asesor de distintos programas de la SEP, fue representante de México ante la UNESCO, publicó libros y artículos especializados, escribió temas de divulgación y coyuntura en diarios y revistas.

Su participación fue vital para el surgimiento del Observatorio Ciudadano de la Educación, un grupo colegiado de especialistas de diversas instituciones que precisamente se orienta a llevar las conclusiones de la investigación a la toma de decisiones de las autoridades y a los procesos de exigencia desde la sociedad civil.

Apenas unos meses antes de su deceso, concluyó un ensayo sobre el derecho a la educación. En lugar de instalarse en la suficiencia del que cree saber todo y además ya haberlo dicho o publicado -mal de algunos imitadores y epígonos de bastante menor nivel-, Latapí comienza por reconocer su propia limitación previa para valorar este tema, para luego abordarlo con el entusiasmo del joven de 81 años que todavía ansía aprender más y comprender mejor.

Entre lo que aquí le puedo compartir, destacan tres afirmaciones del maestro: el derecho a la educación no es sólo derecho a acceso, sino que incluye esencialmente el derecho a la educación de calidad; en México este derecho es poco comprendido y no se encuentra plasmado en forma coherente en la legislación; hasta que no se llegue a la exigibilidad, a la "justiciabilidad" (es decir, a la posibilidad de sancionar judicialmente los incumplimientos y violaciones concretas a este derecho), el derecho a la educación seguirá siendo más una pieza retórica que una perspectiva real para los mexicanos.

Cito: "...la educación, como es tratada en el marco jurídico mexicano, es más el objeto de una prerrogativa del Estado que un derecho del individuo; esto se ha debido a los propósitos fundamentales que los legisladores y los gobiernos posrevolucionarios han perseguido con la educación: el afirmar la soberanía del Estado, el procurar la cohesión de la sociedad y el promover una peculiar ideología nacionalista acorde con las autodefiniciones de la 'Revolución'. Sólo recientemente ha ido ganando terreno en la cultura jurídica y en la conciencia de los ciudadanos una perspectiva democrática en la que se subraye el derecho del individuo a la educación y se reclamen obligaciones de parte del Estado, para satisfacerlo".

Hombre entrañable, atesoro con gran afecto el último mail que intercambiamos; le escribí en latín que, con él, uno se sentía "sentado en hombros de gigante". Me respondió en la misma lengua, con una cita de Virgilio: "Y tal vez un día haremos memoria de todo esto con regocijo".

Recordar, según la etimología, es "traer de nuevo al corazón". Recordar a Latapí es hacerse cargo del legado que nos dejó: no un fondo a admirar tras el cristal, sino un compromiso heredado para seguir aportando a la gran empresa de la educación como justicia. Su fallecimiento nos llena de añoranza, pero sobre todo nos convoca a hacernos responsables, a recordar de veras.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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