Propósitos

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 30 Diciembre 2009. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4891

Pronto iniciará un nuevo año y con él vendrán nuevas esperanzas. Los propósitos que sí se alcanzan, que sí se logran, son aquellos en los que: a) entiendo la imperiosa necesidad de ya cambiar; b) visualizo los beneficios que me traerá la nueva situación, y c) encuentro apoyo e instrumentos para concretar las acciones. Así pasa cuando nos proponemos mejorar nuestra calidad de vida, como por ejemplo hacer ejercicio, ahorrar dinero o dejar algún hábito dañino.

"Mucha salud y mucho trabajo, que es lo principal", son los deseos en las cenas de año nuevo. Pero esos propósitos genéricos son -con perdón de la buena intención- muy ingenuos si no son igual de consistentes que nuestros propósitos individuales. Sin los tres componentes que antes mencionamos, sencillamente eso no va a pasar. Muchos años llenos de paz, trabajo, salud y prosperidad sólo se van a dar si los mexicanos nos fijamos propósitos sólidos, "de a de veras".

Veamos a nivel colectivo: a) urge salir de la baja calidad educativa que le cuesta miles de dolores y miles de millones al país, y a nosotros como ciudadanos (pocas oportunidades de trabajo estable, la caída en las inversiones, la inseguridad y deterioro en la salud pública, entre otros); b) los beneficios son enormes (un año más de escolaridad promedio se traduce en 7 por ciento más del PIB; 45 minutos diarios de lectura entre los seis y los nueve años se traducen típicamente en alcanzar con buen nivel el bachillerato); c) en el año que comienza podemos lograr avances como no tener ningún maestro fuera de los reconocimientos y ninguna escuela sin consejo de participación.

Lo primero es contar con mejor información. La información oficial es todavía justificatoria y retórica, así que podemos y debemos pedir información sencilla y al grano: ¿Cuántos maestros hay en México? ¿Cuánto ganan y cómo son sus plazas y prestaciones? ¿Todos están en clases, o sus "comisiones" están justificadas? ¿Hay relación entre lo que gana un maestro y lo que logran sus alumnos? ¿Cuándo va a ser pública la negociación entre la SEP y el SNTE, y vamos a saber todos lo que acuerdan y lo que eso nos cuesta?

Después, entender que el derecho a aprender es un derecho humano con características "justiciables", es decir, que se debe exigir en tribunales y fincar responsabilidades a los funcionarios que por negligencia o corrupción no ofrezcan los servicios previstos en la ley. No es una dádiva que hubiera que agradecer a los gobiernos, una prestación mediocre para nuestros hijos, pero sobre la cual no se pueden exigir mejoras porque es "gratis". ¿Gratis?

En educación nos gastamos casi un cuarto de todo el presupuesto nacional, pero más de 90 por ciento del monto se va a salarios y prestaciones de maestros y funcionarios que no tienen que presentar evaluaciones obligatorias y exigentes; ¡ah, pero los alumnos sí, ellos sí tienen que ser evaluados constantemente!, muy lógico, ¿o no?

El tercer propósito es concentrarnos en los maestros, brindarles todo el apoyo, el reconocimiento y la exigencia posibles. Los maestros deben ser efectivos facilitadores del aprendizaje, y para ello requieren dominar los campos del conocimiento que les corresponden y entender cómo mejorar y estar motivados. Ningún cambio en la educación de calidad puede hacerse sin los maestros o en contra de ellos. Ser maestro nunca más puede ser una profesión por "descarte", sino la opción vocacional completa de una persona que se sabe agente del cambio social más trascendente.

El cuarto propósito es participar. Por ley, sólo por el hecho de tener a nuestros hijos en la escuela, sea pública o privada, pertenecemos todos a la asociación de padres. En toda escuela tiene que funcionar un Consejo de Participación Social (CPS), que tiene que ser el apoyo, el control y la contraparte del director y del colectivo docente para definir la vida cotidiana de la escuela. En más de la mitad de las escuelas de México, el CPS ni siquiera está instalado. Los papás ya no podemos quedarnos en la banqueta sin entender que la escuela es nuestra y que estamos para algo más que para pintar gratis, ayudar en la kermés y discutir sobre el uniforme.

¿Cómo los niños y jóvenes llegarán a ser ciudadanos exigentes, si sus padres aceptaron que no les consultaran nada, que no pudieran exigir o cuestionar lo que aprenden los alumnos, o incluso se volvieron cómplices de la desidia de los maestros, las transas del supervisor o la irresponsabilidad de las autoridades?

Este inicio de año es una buena oportunidad para reflexionar: estamos unidos para el festejo, pero todavía no para el desarrollo social. Hagámonos el propósito.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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