Poner el foco en la colaboración profesional

el 03 Julio 2014. Publicado en Blog de Mexicanos Primero, Equipo de Mexicanos Primero - Blog | Vistas del artículo: 5998

Publicado en Animal Político | 3.06.2014

Para educar a un niño hace falta una tribu entera, dice un proverbio africano. El mensaje es sencillo aunque su práctica es más compleja. Si algo quisiera compartirle en este artículo es la importancia de la colaboración profesional en las escuelas.

¿Por qué es tan importante la colaboración de los profesionales del aprendizaje (los maestros)? La literatura plantea que puede lograr resultados muy positivos, incluso con maestros de bajo perfil que colaboran con verdaderos profesionales del aprendizaje, es lo que algunos académicos como Michael Fullan y Andy Hargreaves denominan capital social.

De acuerdo con una encuesta representativa realizada por Emilio Tenti en 2006 a 2,599 maestros de preescolar, primaria y secundaria públicas y privadas, 3 de cada 4 maestros dicen estar de acuerdo en ampliar su tiempo y posibilidades para trabajar en equipo con otros colegas. Esto podría indicarnos que existe disposición; sí quieren. Sin embargo, la información disponible nos sugiere que se practica poco y quizá no en los aspectos más relevantes.

La colaboración profesional tiene varios caminos: construcción y diseño curricular, compartir las buenas prácticas, investigación e innovación de proyectos conjuntos, con reflexión y conversaciones sobre casos, estrategias y alumnos. Nadie dijo que ser un profesional del aprendizaje fuera fácil, pero tenemos que aspirar a ello. Veamos qué reportan los maestros sobre su trabajo en equipo.

Según la encuesta de la Universidad Pedagógica Nacional de 2011 a 3,274 maestros de preescolar, primaria y secundaria, sólo uno de cada siete maestros afirman pertencer a una red de maestros, visitar y observar la práctica de otros maestros o realizar trabajo como mentor o acompañante de otros colegas.

Esta semana se presentaron los resultados de la encuesta internacional sobre el aprendizaje y la enseñanza (TALIS, por sus siglas en inglés) 2013 en la que participa México en los niveles de primaria, secundaria y bachillerato. Ahora bien ¿qué nos dicen los maestros en TALIS 2013, sobre el trabajo colaborativo que llevan a cabo?

Los resultados nos dicen que trabajan poco en equipo. Uno de cada dos maestros de primaria (51%), secundaria (55.8%) y bachillerato (55.5%) nunca ha observado las clases de sus compañeros ni proporcionado retroalimentación. Sólo el 31% maestros de secundaria dice participar en discusiones mensuales con compañeros acerca del aprendizaje de alumnos específicos. La mitad de los maestros reporta nunca o hasta cuatro veces al año sumarse a un aprendizaje profesional colaborativo y 30% dice que nunca o máximo una vez al año trabajan con los colegas de su escuela para asegurar estándares comunes en la evaluación de los alumnos. Puede consultar las figuras y tablas aquí: http://www.oecd.org/edu/school/talis-excel-figures-and-tables.htm.

Dos datos adicionales me parecen fundamentales recuperar. Únicamente 66% de los directores de secundarias encuestados, opinan que hay un piso común de creencias compartidas entre los docentes de su escuela sobre la enseñanza-aprendizaje. Este elemento puede ser más importante de lo que parece, pues asoma aspectos sobre la cohesión, identidad, metas y aspiraciones que se construyen conjuntamente y que son fundamentales para la transformación de las escuelas.

El segundo es que uno de cada cinco maestros reporta no estar interesado en lo que sus estudiantes tengan que decir (19%). Las pedagogías más avanzadas nos señalan reiteradamente la importancia que tendría este dato, puesto que han mostrado que el alumno tiene mucho que decir sobre sus aprendizajes: al niño le gusta sentirse mirado y escuchado por sus maestros.

Debo señalar que una encuesta recupera opiniones, creencias y percepciones, por ello, deben leerse con cautela. No solamente porque son percepciones, sino porque muchas veces el encuestado contesta por intereses personales o incluso por agradar al encuestador. Por ejemplo, TALIS 2013 revela que los maestros latinoamericanos son poco auto-críticos comparados con los maestros asiáticos o provenientes de países nórdicos.

La coyuntura actual en materia educativa es una valiosa oportunidad para priorizar la colaboración por encima de la competencia entre las escuelas y entre los maestros. Poner a competir escuelas es un sinsentido, el foco debe ser ponerle sentido al trabajo colectivo

Es justo que los incentivos y reconocimientos consideren el esfuerzo individual, pero es sumamente importante que las autoridades combinen el logro individual con el colectivo. Sólo favorecer el individual propicia que el maestro ejemplar se vuelva celoso y solitario. Reconocer el trabajo colectivo promueve que se compartan buenas prácticas, se atrevan a experimentar y se escuchen y reflexionen unos con otros, desatando trabajos colaborativos con sus alumnos. Las estrategias de política pública, formación inicial y continua, así como la retroalmientación de la evaluación debe poner el foco aquí: la colaboración profesional que nos conduzca hacia comunidades de aprendizaje.

La pregunta inmediata es ¿cómo lograrlo? Una estrategia evidente desde la academia pero no en la administración pública es propiciar espacios y tiempos para reflexionar, pensar y discutir. El sistema educativo en México suele fallar al no propiciar estos momentos. Por su parte, los maestros pueden aprovechar y buscarse los espacios que comunmente usan para las rifas, honores a la bandera y kermeses para transitar a momentos de reflexión sobre la construcción de escuela que quieren alcanzar, la identificación y solución a los problemas y discusiones sobre el aprendizaje de cada uno de sus alumnos.

TALIS 2013 encontró una relación positiva entre los maestros que visitan otras escuelas, participan en redes de maestros, reciben mentoría y practican la observación entre pares, con la colaboración profesional. Todas ellas son acciones favorables que podrían emprender las escuelas y ser animadas por los sistemas educativos. Además la colaboración contagia el entusiasmo de mejora de los novatos con la sapiencia de los expertos.

Termino. A muchos nos dijeron desde pequeños en nuestra trayectoria escolar que el aprendizaje era una obligación, no un placer. Y que era fundamentalmente individual, no se podía cuestionar ni expresar lo que queríamos aprender. Pues nos engañaron; aprender es un placer, es con sentido y es mejor en tribu, en colaboración profesional.

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