Para ir al Mundial

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 01 Julio 2009. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4746

¿Cómo se le hace para poder llegar al Mundial? El problema no es sólo de Aguirre, sino de todo México. Y no sólo es algo que se circunscribe al futbol. En forma ingeniosa y provocativa, Pritchett y Viarengo sostienen que la competitividad de México tiene esperanzas en el Mundial de la economía sólo si ensambla equipos de estrellas a través del sistema educativo. Su estudio forma parte del Reporte 2009 de Competitividad de México elaborado, a instancias de ProMéxico, por el Foro Económico Mundial y la Universidad de Harvard.

La argumentación es interesante: para competir en el mundo actual no basta con mejorar el promedio educativo nacional. Si no hay un grupo suficiente en el extremo superior del desempeño, no vamos a contar con la fuerza de tarea necesaria para mantener a la nación entera con suficientes oportunidades. Si con la educación se desarrollan altas capacidades cognitivas y éstas se aplican a trabajos de innovación y redistribución, entonces el crecimiento económico y la ampliación de nuevas posibilidades puede ir al paso de la dinámica mundial... si no, adiós al Mundial.

Lo que dicen Pritchett y Viarego es que desarrollo y educación se conectan en el puente de la calidad. Así como no basta cursar individualmente muchos años de escolaridad, pues sin cruzar un umbral de calidad esa inversión de tiempo no va a ser significativa para el nivel de ingreso posterior (con una prepa chafa las oportunidades no son mucho mejores que con sólo secundaria terminada), los autores proponen que "más de lo mismo", expandir los años de escolaridad promedio de los mexicanos pero sin que vaya aumentando la proporción de alumnos de alto desempeño, no nos va a alcanzar para saltar de liga, o incluso tal vez enfrentemos el descenso.

Los resultados de nuestro país en PISA no sólo arrojan un bajo promedio general; los harvardianos destacan que del total de los estudiantes que presentaron la prueba en México, una proporción ínfima -apenas el 0.29 por ciento- alcanzó el nivel que se considera avanzado en el estándar internacional. Si cada "generación" o cohorte de jóvenes mexicanos de 15 años ronda los dos millones, entonces -en números absolutos- menos de tres mil 500 de ellos son "seleccionables" para el Mundial. Esos muchachos de liga mundial van a enfrentarse a 124 mil coreanos que puntean igual, o incluso a diez mil tailandeses. EU tiene a 69 chavos por cada mexicano de este nivel, y la India -con su gran pobreza y un promedio general de desempeño más bajo que el nuestro- nos lleva por 27 a uno.

Este acento en el estrato superior del rendimiento puede invocar la clásica crítica: neoliberales, antisolidarios, elitistas. Pero estos economistas hacen afirmaciones fuertes: "en México, la educación está estratificada por ingreso y poder de compra, no por el talento y la habilidad intelectual. Ello no sólo refuerza la falta de énfasis en expandir la educación de alta calidad, sino también perpetúa baja movilidad social y gran inequidad... es más fácil que una élite que se autorreplica esté a favor del statu quo". En breve, si no cambiamos, la colocación del talento y las oportunidades van a estar distorsionadas: sólo por su poder de compra, algunos van a llegar lejos en años de escolaridad, pero sin sumarle después la riqueza y desarrollo generales, mientras que habrá personas con talento que no van a ser recibidas por el sistema educativo superior, o van a encontrar barreras culturales y educativas para dirigirse a trabajos de alta rentabilidad social.

Ofrecen tres pistas: animar a los jóvenes de buen desempeño a mejorar aún más; enfatizar la ampliación de la "base de talento" en todos los grupos socioeconómicos, impulsando la excelencia académica fuera del grupo de los económicamente acomodados; crear un ambiente favorable al emprendimiento para que las nuevas ideas en la producción puedan florecer.

El reporte no tiene desperdicio. Además de esta futbolera pero preocupante metáfora, que nos hace ver cómo la inercia institucional hace que individuos altamente productivos se dediquen a actividades improductivas, el primer artículo -firmado por Mia y Lozoya- no se anda tampoco con chiquitas: los autores afirman que "el SNTE, el sindicato más grande de América Latina, ha sido en gran parte responsable de bloquear reformas que pudieran incrementar la calidad de gasto y ayudar a asegurar un acceso equitativo a la educación... mientras que está estorbando el proceso de reforma educativa, el sindicato también está extrayendo renta". ¡Gol!

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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