Padres de Familia Participativos

el 13 Abril 2015. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 3828

Publicado en La Voz de Michoacán 10|04| 2015.

Por: Erik Avilés Martínez

No cabe duda que por todas las razones que son de pleno conocimiento público, en estos momentos  Michoacán está transitando por un momento clave en su historia. Es un instante en la biografía estatal en el que se están tomando decisiones que impactarán en breve el destino de cinco millones de personas. Por ello, es mucho muy importante que la participación ciudadana sea la más activa de nuestra historia, ya que hay canales para que el rumbo que se defina para la entidad sea consensuado debidamente.

De todos los rubros en donde se debe de definir el sendero, sin duda el que más impactará en la conformación del Michoacán del futuro y en la formación integral de sus habitantes es el ámbito educativo, en donde en estos momentos se está desarrollando un proceso de reconfiguración de cuyos resultados están gestándose las consecuencias, que se reflejarán en el potencial y talento de los egresados de las escuelas en 15 o 20 años. Michoacán, si bien en los últimos años ha tenido algunos momentos destacados de voluntarismo en cuanto a la formulación e implementación de política pública educativa, aún tiene mucho por seguir construyendo en torno al sistema educativo, ya que los indicadores de rezago siguen presentes en mayor o menor medida y requieren atención contingente.

Los retos son múltiples, ya que si bien la normatividad es clara, no se han logrado los consensos debidos para que existan condiciones para poder implementarla en la entidad, en buena medida por el hecho de que más del 99 por ciento de los actores del sistema educativo estatal, incluyendo entre ellos a padres de familia, maestros, directivos, funcionarios y alumnos, no se encuentran debidamente organizados ni mucho menos movilizados en torno a hacer valer el derecho a aprender de la niñez y juventud michoacanas. Es decir, representativamente, uno que sabe lo que quiere presiona de tal forma que mantiene a noventa y nueve bajo sus designios. ¿Es tolerable que esto continúe sucediendo? ¿Se requieren acaso dádivas y concesiones para llevar a todos los actores del sistema educativo a participar en la conformación de los michoacanos del mañana? Sería penoso que con base en incentivos perversos se torciera el ideal y asegurásemos educación clientelar y corporativa.

No es sencillo pedir a la ciudadanía preocuparse por la cosa pública, mucho menos cuando cuatro de cada siete michoacanos se encuentran en situación de pobreza. Simple y llanamente, estamos demasiado ocupados sobreviviendo y difícilmente nos preocupamos por el bien común; pero es claro que si no lo hacemos en este momento, será sumamente difícil que en instantes posteriores resolvamos un problema que por omisión habremos dejado crecer y del cual estaremos padeciendo consecuencias que pudimos haber anticipado y que crecen exponencialmente, teniendo como gérmenes la corrupción, la ignorancia y el abandono.

Simultáneamente, las necesidades y carencias están plasmadas en todos los ámbitos de la vida socioeconómica de la entidad, que se verá indefectiblemente afectada por los vaivenes nacionales e internacionales, entre los que destacan los reajustes presupuestales, la disminución de las expectativas de crecimiento económico de México para 2015, el precio del petróleo, entre otras. Definitivamente es necesario que se emprenda mayor esfuerzo desde la ciudadanía para salir adelante, sería injusto para nuestros hijos  aseverarles que solamente esperando se  logrará el cambio social y sus sueños se verán realizados. Es importante reflexionar respecto a nuestros alcances y posibilidades como ciudadanos para incidir en la transformación educativa. Si bien no contamos con herramientas mágicas,  los instrumentos que poseemos se encuentran subutilizados. Baste recordar que apenas tres de cada diez escuelas en la entidad cuentan con un Consejo Escolar de Participación Social,  lo cual sitúa a nuestro estado en el último lugar nacional en el mencionado indicador de avance.

Definir claramente cómo mejorar verdaderamente una escuela no es sencillo, pero hay mecanismos valiosos a nuestro alcance. Sin duda, los lineamientos de los programas emanados de la Reforma Educativa posibilitan mayor participación ciudadana y una radicación más justa y transparente de los recursos.

Un ejemplo claro es preferir a los maestros que sí se evalúan, lo cual brinda certidumbre respecto al logro educativo esperado de nuestros hijos. Y por supuesto, en lo individual, desde el Consejo Escolar de Participación Social o asociación de padres de familia hay que apoyar a los maestros para que se capaciten y se evalúen continuamente, máxime que recientemente se presentó ante el Senado el informe “Los Docentes  en México”, realizado por el INEE en donde se señala que en diez años habrá déficit de maestros debidamente preparados para estar frente a grupo, razón por la cual hay que arropar la formación y evaluación continua de los mismos, con el triple propósito de retenerlos y evitar la falta de académicos; de mejorar el clima laboral, prestaciones, salario y condiciones de trabajo de los docentes y elevar el logro educativo en la entidad, generando con ello estrategias integrales para atender a cada niña y niño a lo largo de su trayectoria escolar.

A la par, es importante desde los espacios de participación  a poner metas para mejorar la escuela a corto y mediano plazo, exigiendo  y colaborando en la rendición de cuentas y el uso transparente de los recursos, a la vez que participar con otros paterfamilias en las decisiones escolares importantes. Imaginemos la energía potencial que acumulan  más de dos millones de padres de familia participativos y unidos en torno a la educación de sus hijos, que requiere más que nunca ser puesta en marcha por  la transformación de Michoacán.

¡Deja un comentario!

Para comentar, escribe tu nombre y correo electrónico,