Observar

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 10 Agosto 2009. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 5053

El domingo se realizó el Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes, en 306 sedes, en 30 estados -Oaxaca y Michoacán siguen fuera-. En otras ocasiones he comentado en este espacio sobre la importancia que tiene una selección adecuada para asegurar la calidad de la docencia, pero esta vez le quiero ofrecer un reporte a nivel de tierra, en lo que se vio concretamente en las sedes del examen.

El Consejo Ciudadano participó haciendo una observación cívica, usando la metodología acordada con Transparencia Mexicana, que guarda paralelo con la observación electoral. En una oficina de la secundaria nos encontramos, y nos pedimos unos a otros la identificación, el responsable de la sede, los representantes sindicales y los observadores. Como también ocurre en la instalación de las casillas electorales, flota un leve nerviosismo porque queremos partir de la confianza, pero más vale atenernos a los hechos.

Llegaron los paquetes y verificamos que correspondieran al tipo de examen -primaria, educación especial, formación cívica y ética, etcétera-, y que las hojas ópticas -las que se rellenan en los espacios de "bolita"- estuvieran foliadas y correspondieran al listado de aspirantes registrados.

Dejando el soleado domingo afuera, los aspirantes se fueron identificando uno a uno contra la lista oficial. Pasó que alguno traía sólo la licencia, y como marca la normativa, no se le permitió el paso. Ya que se colocaron en el salón correspondiente, se checó de nuevo la correspondencia entre listado y materiales de examen, se repartieron los cuadernillos y las hojas, y arrancaron a las respuestas: dos horas y media para resolver 110 preguntas. Se videograbaron los procesos principales y llegaron periodistas de diversos medios, que tomaron fotos y levantaron imagen. No faltó tampoco el que nos quisiera entrevistar, pero como marcaban las reglas, nadie declaró en ese momento.

El examen terminó, se volvieron a integrar los paquetes, se les colocaron sellos y salieron hacia el punto de concentración para continuar a la fase de cruzarlos por el lector óptico. En sentido amplio, nada que reportar. No hubo protestas fuera, ni intentos de colarse; nadie sacó celulares ni se le halló un acordeón. La buena noticia es que no hubo noticia; el ejercicio transcurrió terso.

Pero le voy a contar más cosas que vi. Vi a maestros con la expectación que suele ser típica sólo de los alumnos. Los vi enfrascarse en la lectura de las preguntas; uno por allá sacaba punta a su lápiz, el de acá repasaba las bolitas hasta que eran casi huecos de canica en su hoja de respuesta. Vi que, mientras hubo alguno que primero revisó el cuadernillo entero y -supongo- ideó una estrategia de aprovechamiento del tiempo, la gran mayoría contestó pregunta por pregunta, siguiendo la secuencia. Tres, cuatro acabaron antes de dos horas; cinco minutos antes del límite de tiempo, 80 por ciento del grupo seguía con su hoja, decidiendo las últimas opciones.

Lo que vi también fue la consolidación gradual de un cambio. Hace tres, cuatro años, sólo en algunos estados visionarios se hacía un examen para definir la asignación de plazas. Justo antes de empezar, el coordinador de la sede se presentó ante los profesores del salón que me tocó, les preguntó si se les ofrecía algo. "¡Una plaza!", dijo con frescura alguien al fondo del salón, el chistoso que nunca falta. La carcajada fue general y breve, diría que amable. Rompió un poco la tensión y dio valor para empuñar el lápiz. Lo que quedaba claro es que todos los que estábamos en ese salón sabíamos que se trata ahora de ganársela, literalmente, a pulso.

Cuando en conferencia de prensa, el lunes en la mañana, el Consejo Ciudadano Autónomo por la Educación presentó los resultados preliminares sin incidencias notables, los reporteros cuestionaron si no se estaba validando a la SEP y el SNTE, si no se estaba dando por bueno todo. Se respondió que no, que hay mucho para mejorar, mucho para contender, pero que el proceso corre, de eso fuimos testigos.

La aplicación del examen ya es, razonablemente, transparente. No así el cálculo de las plazas ni la condición precaria del órgano independiente. Sobre todo, aún no hay una verificación independiente de que se llega a la asignación justa de plazas, que esos maestros que yo vi sentados, tras demostrar su suficiencia, estarán pronto frente a grupo. Pero yo observé a maestros que, si todo funciona, no tendrán que cruzar por prácticas humillantes o deshonestas para tener su plaza.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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