Maestros en VOZ ALTA

Escrito por MANUEL BRAVO V. el 02 Febrero 2016. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 2116

Publicado en Animal Politico 1|2|2016

La mentira: decir que los maestros necesitan representantes para hablar, para contar sus experiencias, proponer cambios y expresar su sentir. El trasfondo: controlar un apetitoso grupo de cientos de miles de personas para que una minoría obtenga beneficios económicos y políticos, ¿le suena la historia? Esa estrategia de representar la voz de los docentes en todas las esferas y facetas, ha sido una costosa herencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), pues ha herido a la figura docente en su cohesión como profesionales, en la capacidad para disentir y pensar críticamente, en mostrarnos a todos las diversas necesidades y retos del arte de ser maestro, e incluso en su forma de relacionarse con sus alumnos en el aula (se transmite dicha cultura). En fin, ha afectado la construcción de su identidad como profesionales de la infancia y el aprendizaje, en su ethos profesional. 

Esta representación excesiva ha sido justificada por un discurso sindical de victimización, compartido entre algunos académicos y maestros, expresado en el mensaje de “pobrecitos los maestros”. Para un maestro que elige la docencia, sabe –o debiera tener una noción- de la adversidad de los contextos en este México; no son una sorpresa, y elige la docencia precisamente porque tiene una esperanza demencial de que a pesar del contexto, puede tocar el cielo con sus alumnos, puede llevarlo a mundos desconocidos. Paulo Freire decía que necesitan tanto de formación técnica, científica y profesional como de sueños y utopía.

Los maestros no necesitan representantes para alzar la voz, pues nadie puede verbalizar su experiencia mejor que cada uno. No requieren de la sociedad civil, ni del gobierno en sus distintos niveles y, por supuesto, tampoco del sindicato en sus diversas expresiones. Con frecuencia, cuando tengo el gusto de ser invitado para dialogar con profesores y en mis charlas escolares con ellos, una parte importante no se sienten identificados con los sindicatos, no ven reflejada su voz. En muchas ocasiones, dicen no usar la voz ante la represalia de violencia del sindicato (SNTE y CNTE), pero en muchas otras ocasiones, el docente expresa que quiere alzar la voz. Lo que piden y exigen es el micrófono y las instancias para ser escuchados con seriedad.

Pablo Latapí Sarre, pionero de la investigación educativa en México, planteaba que “la política educativa con todo se relaciona y de todo se nutre”, pues hay que decir que la política educativa se relaciona mucho –a veces demasiado- con los profesores, pero se nutre poco de ellos. Tenemos un sistema educativo sordo a la voz docente. Tanto el sistema educativo como la sociedad, necesitan nutrirse más y mejor de la voz docente, con mayor tino y sensibilidad. La profesionalización del maestro idealmente debe venir de adentro, de los mismos profesionales. Existe suficiente literatura que respalda el supuesto sobre que, si al maestro no le hacen sentido las políticas y reformas que propone el sistema, difícilmente serán apropiadas y, por tanto, no tendrán el impacto deseado en su implementación (Hargreaves y Fullan, 2012 http://bit.ly/1OSqCw3; UNESCO, 2003 http://bit.ly/1SMu5A1).

Nuestros maestros necesitan espacios para expresarse y aprender entre ellos: espacios que verdaderamente contribuyan a su aprendizaje profesional a través del diálogo constante entre pares, instancias para denunciar irregularidades e injusticias, para ajustar o proponer política educativa, para construir redes de aprendizaje sobre errores en el camino y buenas prácticas del aula. Históricamente, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha concebido el desarrollo profesional a través de foráneos ajenos a su contexto; cursos en cascada impartidos por gente que desconoce sus necesidades; talleres que no les hacen sentido a su práctica; saberes teóricos desligados del quehacer práctico del aula, que francamente sirven para poco. La SEP no quiere, ni ha querido hablar con los maestros. No propicia en su formación la pregunta mágica: ¿qué quieren aprender y cómo? En este sentido, el sistema educativo tiene una gran factura con los maestros de este país, pues brillan por su ausencia los espacios para que el docente comparta, escuche y se cohesione, instancias que los inviten a colaborar.

Otra repercusión de la poca presencia de su voz, es que posibilita el incremento del desprestigio social por quienes monopolizan el micrófono en el espacio público. Con frecuencia, se escucha una nostalgia sobre aquellos años donde la figura del docente era respetada y reconocida. La explicación más común -y yo diría fácil- desde ciertos académicos e incluso compartido por ciertos maestros, es culpar a la sociedad y a los medios de comunicación (televisoras). Este desprestigio puede ser explicado como un fenómeno multifactorial. Quizá la reducción del analfabetismo y el incremento en la cobertura de educación básica, modificó el gran peso que tenía la figura comunitaria de quien enseñaba a leer (el maestro). Tal vez sea el acceso a la información por medio de la tecnología, que hoy cuestiona fácilmente lo que se afirma en un aula. Puede ser la oleada internacional académica que ha encontrado el poder que tiene un docente en el aprendizaje de un alumno. Quizá sea un efecto natural de la expansión de la democracia; en la que los jóvenes exigen relaciones de horizontalidad, pluralidad de ideas y encuentro entre iguales. Sí, desde luego tienen cierta responsabilidad los medios, pero en ese aparente declive del prestigio social (si es que alguna vez hubo ese aprecio social) que afecta la identidad docente, ¿qué tanto depende de los mismos profesores? ¿qué rasgos hay en la cultura docente, como la falta de colaboración, que su voz no se hace escuchar?, ¿qué han dejado de hacer ellos y qué están haciendo–ahora- para defender su voz de manera organizada? Sabemos que las autoridades no les interesa escucharlos pero ¿los docentes quieren ser protagonistas de lo que sucede? ¿qué piensan los maestros que no se identifican con ningún sindicato? Son preguntas que arrojo y que vale la pena que ellos mismos se respondan.

¿Cómo hacerlo? No tenemos la respuesta, pero sabemos que no basta con el discurso al que algunos académicos recurren, a través de un artículo o expresándolo en una conferencia para levantar el aplauso fácil (http://bit.ly/1PDqzBw). Aunque no es taquillero, debe decirse que los Maestros tienen cierta responsabilidad de esta situación. Se requiere de un trabajo colaborativo entre docentes y sociedad para empujar que su voz sea escuchada. En este sentido, un primer ejercicio es escucharlos, y a partir de la escucha, construir con los maestros el camino. Por ello, desde hace algún tiempo Mexicanos Primero ha invitado a alzar la pluma a varios maestros en este espacio, con interesantes resultados (http://bit.ly/1TlOzij). A partir de febrero, y a lo largo del año, invitamos al lector a leer a varios maestros alzando su pluma mensualmente en este espacio. Asimismo, hemos construido una red denominada: EN VOZ ALTA (http://bit.ly/1Qzt4tC). Allí lo que hacemos es propiciar la conversación entre maestros; conversare significa: “vivir, habitar en compañía de otros, girar con el otro” es cambiar la perspectiva junto y gracias al otro. Hoy EN VOZ ALTA es un espacio que ha sido replicado en Argentina. También estamos animando un Consejo de Maestros, un colegio de profesionales que tienen voz en la política pública para marcar la agenda y propiciar redes de aprendizaje con sus pares, no para que representen a sus compañeros, sino para que construyan espacios en donde se escuche la voz docente. Aurora Loyo, experta en política y actores educativos, plantea que el verdadero contrapeso al poder del SNTE tiene dos fuentes posibles: fortalecimiento de la autoridad educativa del Estado o de los mismos maestros para desarrollar la dimensión profesional de su trabajo (2010). Es indispensable que los maestros asuman un protagonismo en la educación, considerando la segunda ruta: ¡es ahora Maestros!

Acerca del autor

MANUEL BRAVO V.

MANUEL BRAVO V.

Soy Co-Director de Participación (Maestros y Familia) en Mexicanos Primero.

Conoce mi trayectoria.

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