Lo que se puede hacer

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 18 Noviembre 2009. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4638

Como le comenté y lo plasmó EL FINANCIERO, el estudio sobre el estado de la educación en México 2009, Contra la Pared, suscitó interesantes reacciones. De parte de muchos académicos, aprecio, apoyo, recomendaciones de mejora, preguntas para clarificar. De los medios, una gran difusión, demostrando que los tiempos están maduros para que la discusión que determine el futuro del sistema educativo no se dé a espaldas de los ciudadanos, ni en llamadas crípticas, ni en correos a buzones externos, ni en negociaciones impresentables.

 

De multitud de padres y maestros, la sensación de que por boca de Claudio o Dresser, en los comentarios de Loret o Blanco, se dice lo que muchos pensamos, pero que un falso pudor y una prudencia pacata han impedido afirmar abiertamente; todo ello aunado a ofrecimientos de apoyo. De las autoridades estatales, toda la gama: el ranking está sesgado porque toma mucho en cuenta ENLACE; hay más que incluir para medir el desempeño; falta aclarar los recortes al gasto educativo; nos llevará a identificar las buenas prácticas; coincide con nuestro diagnóstico. De la SEP, una primera reunión. De los editorialistas, reflexión, ejemplos; crítica porque Mexicanos Primero es una "organización de derecha", refuerzo a la idea de que debe evitarse la co-rectoría.


El mensaje de que los niños y jóvenes están contra la pared es inquietante. Más inquietante es que no se trata de una apreciación subjetiva, sino de argumentación cimentada en datos, datos que provienen de la propia autoridad educativa. Lo importante es pasar a lo que se puede hacer para despegarnos de la pared. Dos iniciativas, una desde sociedad civil y otra desde gobierno me llenaron de esperanza, y ambas son a partir de ENLACE.

En la primera, llamada Compara tu Escuela, los investigadores del IMCO generaron una herramienta de consulta e interacción en Internet. Uno entra al modulito electrónico y teclea el nombre de la escuela, o la clave; incluso, es posible ver las escuelas cercanas y su desempeño. Lo que aparece es la escuela con una banderita que, en lugar del complicado puntaje -que por supuesto tiene su razón pero es poco "amigable" con el usuario final (la niña y sus papás)-, los resultados de ENLACE aparecen como 6.8 o 7.5, lo que permite al navegante de la web comparar la escuela.

La primera comparación es con la percepción: "Y yo que creía que mi escuela era de diez, pero es de siete"; varias escuelas privadas, como dicen en Monterrey, tienen buen lejos, pero sólo eso. La segunda es con las escuelas del área vecina: la mía, siete; la de dos cuadras más allá, nueve. Se puede comprobar cómo no todo es el entorno económico y social; en el mismo barrio, con el mismo contexto y perfil de alumnos, dos escuelas públicas pueden tener resultados muy dispares. Otra gran virtud: uno puede votar, con estrellitas, sobre aspectos para complementar una apreciación global; además, se puede comentar o "postear" observaciones como: "el director nunca está presente" o "aquí sí hacen un esfuerzo de integración".

Esperanza también en los planes para reforzar a las escuelas que presentan los resultados más bajos, consistentemente, en ENLACE. No hay mucho misterio: los maestros ahí están aislados, no se han actualizado, el contexto de los padres no corre a favor. Es una rectificación; no hay mejor política pública que, ante la evidencia, no empecinarse en la "genialidad" de un funcionario, sino moverse hacia mejores opciones. A algunos de estos maestros se les dieron talleres, pero con cursos genéricos, sin diálogo y apoyo preciso, y los resultados bajos se repitieron en el ciclo siguiente.

La propuesta ahora es activar un equipo de asesores itinerantes que haga la tarea con el maestro; en lugar de sólo revisar temas y dar recomendaciones universales, van a conocer al maestro, la realidad que enfrenta a diario en su grupo y localidad, y establecer con él -y no sobre él- una estrategia de actualización y ejercicio de opciones. Va a salir caro, pero menos que no invertir en esos niños que precisamente tienen a su maestro casi como la única opción para no repetir las carencias del entorno.

Enviamos a los maestros a los confines, con la consigna de cumplir a cabalidad con el mandato constitucional, pero luego los abandonamos a la lejanía, el desinterés y la falta de interacción; hay que cambiar. Enhorabuena, pues, por dos decisiones atinadas. No son mágicas, ni funcionan solas; hay que arremangarse y derribar la pared.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

Compartir

 
 

¡Deja un comentario!

Para comentar, escribe tu nombre y correo electrónico,