La opacidad del gasto educativo

Escrito por FERNANDO RUIZ R. el 30 Octubre 2013. Publicado en Blog de Mexicanos Primero, Equipo de Mexicanos Primero - Blog | Vistas del artículo: 5125

El anuncio de que la Sección 22 impedirá la realización en Oaxaca del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial que se está llevando a cabo en la mayor parte del territorio nacional, pone de relive –además de una indignante debilidad e incapacidad política del gobierno estatal, y la responsabilidad del federal– otro problema público de suma importancia para el sistema educativo: la transparencia.

Pese a los enormes avances que, en la materia, han tenido lugar en el presente siglo, todavía queda un gran trecho por avanzar en términos de la amplitud y profundidad en el acceso. La limitada accesibilidad para los ciudadanos de la información que guardan los diferentes niveles de gobierno y sectores administrativos es especialmente pobre en el tema de gasto educativo.

En el reciente estudio (Mal)Gasto. Estado de la educación en México 2013, recogemos evidencias relevantes sobre la calidad del gasto y señalamos con gran preocupación el mal uso de los recursos públicos destinados a las escuelas y al aprendizaje de los niños y jóvenes. Planteamos que no basta con la voluntad de no ocultar la información; es imprescindible, además, proporcionar información con la suficiente claridad para que cualquier ciudadano pueda conocer no sólo los montos agregados que se autorizan a los administradores públicos, sino en concreto su detallado desglose, su destino final y los resultados obtenidos.

El 95.6% del monto transferido en 2013 a las entidades federativas para financiar los servicios de educación básica, se destinó al pago de sueldos y salarios. Si queremos una verdadera rendición de cuentas, es preciso conocer no sólo cuánto dinero destina la Federación a cada entidad, sino también el destinatario final de esos recursos. ¿A cuántos maestros se les está pagando para enseñar a aprender a nuestros niños y jóvenes? Esta sencilla pregunta no tiene respuesta hoy. ¡Todavía no es posible conocer cuántos maestros tenemos en nuestro país!

Un ejemplo claro de ello es Oaxaca. Según reportes de periódicos nacionales había 74 mil maestros en paro, pero los datos oficiales de la SEP del ciclo 2011-2012 señalan que el estado cuenta con 48,246 maestros de educación básica; en contraste, de acuerdo al portal de Cumplimiento del Artículo 10 del PEF 2012, en 2012 había 82,659 trabajadores educativos. Adicionalmente, la Auditoría Superior de la Federación identificó, en su revisión de la Cuenta Pública Federal de 2010, que en Oaxaca son pagados con recursos federales 107,317 trabajadores. Mucha de la diferencia es atribuible a la incorporación o no de trabajadores administrativos y de apoyo, y a la contabilidad de plazas en lugar de personas. Pero llama la atención la magnitud de la discrepancia, más si tomamos en cuenta que todos los años el gobierno del estado reporta un déficit superior a 3 mil millones de pesos en el pago de su nómina.

Por esta razón es indignante que el gobierno del estado haya cedido a las presiones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) para cancelar la realización del Censo, ya que permitiría arrojar luz sobre la misteriosa nómina magisterial de Oaxaca.

Un análisis de información de escuelas de cinco entidades identificó 84 escuelas fantasma que recibieron durante 2012 recursos por diez millones de pesos sin garantía de que exista el centro escolar. También se identificó escuelas donde la nómina incluye el doble o triple de personal con respecto de los maestros frente a grupo que la propia escuela reporta. Lo anterior es un ejemplo de como la información puede contribuir a acotar y eventualmente a revertir la ineficiencia, ineficacia y corrupción que permea nuestro sistema educativo.

Se requirió de mucha energía de los legisladores para que en la Reforma de la Ley de Coordinación Fiscal y la Ley General de Contabilidad Gubernamental no desapareciera la obligación para las autoridades educativas estatales de poner trimestralmente a disposición pública sus nóminas. En el último minuto se editó una seria omisión y el consiguiente retroceso para la transparencia.

Los ciudadanos tenemos que estar alertas para evitar otros retrocesos, en los que ya ha caído la SEP, y exigir más y mejor información. El poder de la información ha demostrado ser un elemento clave para impulsar cambios profundos en nuestro sistema educativo. Por autoritarismo, cinismo, u omisión, hay actores sociales y gubernamentales que limitan la transparencia; está en todos nosotros detectarlo, denunciarlo y combatirlo.

Acerca del autor

FERNANDO RUIZ R.

Soy investigador en Mexicanos Primero.

Conoce mi trayectoria.

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