Informar, comparecer, priorizar

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 22 Septiembre 2010. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 5017

En el intervalo entre los festejos del Bicentenario y antes de los del Centenario, quedan apenas unos días para hacer avances en el sistema educativo del país. Son 39 días hábiles, con el puente que se llevó consigo el 17 de septiembre, y cerrando el lunes 15 de noviembre, de asueto puesto que el 20 de noviembre es sábado. Claro, ¿a quién se le ocurre que si la fecha corresponde a un fin de semana no debiéramos perder ni un solo día de clase? Eso sí que sería revolucionario. Si usted no fue favorecido con el 17 de septiembre ni le brindarán el 15 de noviembre, son seis días hábiles más, 45 en total.

En la vida de la escuela de educación básica, nos agarraron las carreras: el Curso Básico estuvo muy breve para tanto material, las listas de alumnos erróneas, muchas incidencias de maestros (jubilaciones, licencias, nueva asignación) nos traen locos con docente sin grupo, grupo sin docente, dos docentes en el mismo. Urgencias para preparar las ceremonias cívicas, repartir el nuevo libro de historia y hablar de lo que venía para el Grito. Salimos a un primer tramo de normalidad, pero ya se nos viene encima la primera Asamblea con los papás.

En septiembre pasan muchas cosas, no tan visibles como las que he descrito antes, pero muchas veces con un poder desproporcionado sobre la educación en México. El Presidente, con su Informe de Gobierno, aporta la autoevaluación oficial del esfuerzo federal en educación. Los legisladores llaman al Secretario de Educación Pública a rendir explicaciones: comparecencia se llama, y en la vida política de la nación pasó de acumulación de elogios a trámite aburrido, hasta llegar a su modelo actual de desafío extremo de oratoria (muchos contra uno, pero el uno con muchas, muchísimas tarjetas), algunas ocasionales pambas con picahielo, en plan montonero, y unas que otras -ah, cuán pocas- sesiones de diálogo, aprendizaje y verdadera rendición de cuentas.

También en este mes, Hacienda manda a los diputados el proyecto de presupuesto federal de educación, que incluye el Fondo de Aportación a la Educación Básica, rebosante tesoro ante el cual las ambiciones de Sandokan, Jack Sparrow o cualquier otro pirata se quedan pequeñitas; en las discusiones por el más y el menos, difícilmente alguien se atreve a preguntar por la eficacia de este gasto. Es vital; literalmente es de vida o muerte para el futuro de la nación: es el grueso de cuánto nos gastamos en escuelas y en maestros, para la mayoría de nuestros niños. No sólo es la principal transferencia de la Federación a los estados, por rubro (mucho más que salud o seguridad), sino que llega a representar entre 13 y 30 por ciento de los ingresos anuales de los estados. ¿Se trata con seriedad, con cálculos cuidados, matrículas verificadas, número de maestros de un Padrón Nacional confiable? ¿Se revisan los resultados de la Auditoría Superior, para saber cómo se ejercieron hace dos ciclos, y si los estados están siendo responsables y efectivos en su aplicación? No, cómo cree. ¿Para qué? Alguna diputada idealista propone que se haga el proceso sin línea de gobernadores, ateniéndose a la evidencia, balanceando los distintos factores.

El informe lleva 27 cuartillas en la parte educativa, pero mezcla datos de principio de sexenio con los del inmediato ciclo escolar; usa indicadores ya superados y/o esotéricos ("eficiencia terminal", que da la falsa impresión de que no acaban a tiempo 6 por ciento de los alumnos de primaria, cuando el dato real es de 33 por ciento, o "atención a la demanda", en donde hay que tratar de alcanzar una cobertura de 106 por ciento para dentro de un año... ¿de dónde sacamos 6 por ciento más niños de los existentes?). En fin, muchas becas, poquito sobre logro educativo de los alumnos, maestros muy de pasada mencionados.

La comparecencia del Secretario con los senadores se trató más de botanas y de los gastos de la fiesta del Bicentenario que de la perspectiva educativa en sí. A ver cómo le va con los diputados. Pero llama poderosamente la atención el editorial que publicó la profesora Elba Esther Gordillo. A pesar de la obvia vinculación entre desarrollo y educación, el tema no es prioritario, no es todavía política de Estado, afirma; apunta que las iniciativas han sido de alcance limitado y las mejoras marginales. Propone acelerar reformas, y destaca las referidas a los maestros. ¿Quién podría estar en desacuerdo? Informar, comparecer, priorizar: el reto es para todos, y es el de pasar del discurso a la acción.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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