¡Es la educación!

el 27 Noviembre 2014. Publicado en Blog de Mexicanos Primero, Equipo de Mexicanos Primero - Blog | Vistas del artículo: 5208

PUBLICADO EN ANIMAL POLÍTICO | 27.10.14

Por: Miroslava Félix Sariñana (@Miroslavafelix)

 
La educación es particularmente crucial en las regiones y los países en la que la falta de tolerancia está asociada con la violencia y los conflictos. Hoy, en México, tenemos ante nosotros el reto de reconstruir el tejido social que se ha desgastado a base de la desconfianza y la traición con la que nos conducimos. La agresión o la indolencia con la que abordamos nuestra vida comunitaria. Las bardas y las islas que nos hemos construido para no ver a los que son distintos.

En estos momentos de agravio y movilización social es ya un lugar común afirmar que el incremento de la violencia en nuestro país, la porosa corrupción que se filtra a cada ámbito de nuestra vida social y política, la lacerante y sistemática injusticia de la que son victimas millones de mexicanos a diario es una problema de educación.

Conjeturar que la mala educación es el problema no es tan errado si nos atenemos a los datos para México: muy bajos resultados en las pruebas estandarizadas de aprendizaje (PISA y ENLACE). Despilfarro, desvío y corrupción de los recursos públicos destinados al rubro educativo. Incremento de violencia y estados de excepción.

La evidencia internacional es contundente: la educación sí transforma vidas, individuales y colectivas. No es una entelequia ni una aspiración que nace de las conjeturas. Por ejemplo:

Educar niñas puede salvar millones de vidas. En un estudio de UNICEF, documentada por la UNESCO, estima que en países de ingresos bajos e ingresos medianos bajos, si todas las mujeres tuvieran educación primaria se registrarían 15% menos de defunciones infantiles. Es decir, se salvarían 0,9 millones de vidas. La cifra se eleva si todas la mujeres completaran la educación secundaria; en ese escenario, decrecerían en 49% los decesos infantiles y, por consiguiente, se salvarían 3 millones de vidas[1].

La igualdad en la educación acelera la prosperidad e incide en un crecimiento económico con mayor equidad. Un buen ejemplo para ilustrar este punto lo protagonizan Pakistán y Vietnam. En 2005 tenían un promedio de escolaridad similar (Pakistán 4.5 años. Vietnam 4.9 años). Sin embargo, la falta de acceso de servicios educativos en Pakistán (sólo el 49% recibía educación, en comparación con Vietnam que ascendía al 92%) se materializó en una sociedad más desigual. Mientras que Pakistán tiene 0,6 de coeficiente de Gini; Vietnam tiene 0.25[2])

La educación capacita a las mujeres para vencer la discriminación. Las niñas y las jóvenes que han recibido educación conocen mejor sus derechos, y tienen mayor confianza y libertad para tomar decisiones que afectan su vida. En ese tenor, la educación es un factor fundamental para acelerar la transición demográfica a tasas de natalidad y mortalidad más bajas. Por ejemplo, si todos los países ampliaran su sistema escolar en la misma proporción que la República de Corea y Singapur, en 2050 habría casi 850 millones menos de personas en el mundo que si las tasas se mantuvieran en los niveles del año 2000[3].

La educación es indispensable para fortalecer los lazos que mantienen unidas a las comunidades y las sociedades. La educación ayuda a las personas a comprender la democracia, promueve la tolerancia y la confianza que la cimientan, y motiva la participación de los ciudadanos en política. En la India, quienes cursaron la enseñanza secundaria eran un 19% menos propicios a manifestar intolerancia hacia otras personas que hablaban un idioma distinto del suyo, en comparación con quienes habían cursado menos de la enseñanza primaria.

La educación es particularmente crucial en las regiones y los países en la que la falta de tolerancia está asociada con la violencia y los conflictos. Hoy, en México, tenemos ante nosotros el reto de reconstruir el tejido social que se ha desgastado a base de la desconfianza y la traición con la que nos conducimos. La agresión o la indolencia con la que abordamos nuestra vida comunitaria. Las bardas y las islas que nos hemos construido para no ver a los que son distintos.

Sí, la respuesta, el camino y la solución es la educación. No es un lugar común. La evidencia internacional nos lo ha demostrado. Es imperativo no usarlo en frases sueltas para respuestas fáciles. Comprometernos como ciudadanos a impulsar, desde nuestras trincheras, la mejora constante de nuestro sistema educativo, exigir mejores políticas públicas y conducirnos con perspectiva de género y tolerancia.

 

[1] UNICEF, 2012. Levels & Trends in Child Mortality: Report 2012. Nueva York, UNICEF

[2] Castelló-Climent, A. 2013. Education and economic growth. Documento de referencia para el Informe de Seguimiento de la EPT en el mundo 2013 – 2014.

[3] República de Corea y Singapur: Lutz, W y KC, S, 2011, Global human capital: integrating education and population. Science, Vol. 333, Nº 6042, pags 587 – 92.

 

Comentarios (1)

  • Iván Cruz

    05 Diciembre 2014 a las 21:42 |
    La educación es, sin lugar a dudas, la mejor arma contra una gran cantidad de problemáticas sociales. Basta con imaginar la manera en que todos veríamos nuestra herencia indígena si tan solo conociéramos un poco de su historia, probablemente habría menos discriminación; si estuviéramos un poco más enterados de todo el trabajo que conlleva una artesanía y la relevancia de esta en nuestra cultura ¿seguiríamos tratando de comprarla por cantidades tan módicas?
    Si tan solo se ocupara más presupuesto en educación del que se ocupa en armas, probablemente no tendríamos que sufrir con las campañas del terror que lanzan nuestros gobernantes para combatir el narcotráfico; donde lo único que se consigue son muertes de la sociedad en general desde personas inocentes hasta las fuerzas armadas que finalmente son seres humanos como cualquier otro.
    Pero la culpa no está solo en manos de aquellos que nos gobiernan, pues es fácil culpar solo a unos cuantos y no tomar la responsabilidad en nuestras manos. Y pregunto ¿Cuántas personas han preferido tomar un libro o un periódico, y enterarse de lo que hoy sucede con nuestro país, por encima de mirar un programa de televisión pobre en contenido o dormir una siesta?
    En definitiva el cambio debe empezar por nosotros como sociedad, crear una sociedad informada y con ánimos de ayudar a los demás; mientras que en las escuelas se debe inculcar a los profesores y alumnos la idea de explotar al máximo sus capacidades y aptitudes.

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