ENLACE: y tras la lluvia, ¿qué sigue?

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 10 Junio 2013. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4934

Terminó la aplicación de ENLACE, para casi 16 millones de alumnos de Educación Básica. A la prueba le llovió, y no sólo en Quintana Roo.

Hay críticas pedagógicas válidas. El desempeño de un alumno concreto en dos horas es una foto instantánea, un indicio para valorar el trabajo de todo el ciclo escolar. Darle un lugar desproporcionado empobrece la gama de aprendizajes. Se hace un uso espurio en las escuelas privadas para atraer clientes, y en las escuelas públicas para hacer premiaciones, sin analizar ni reforzar las prácticas en el aula que puedan propiciar los buenos resultados. Se concentra la atención en los puntajes actuales, y no en los avances y qué los explica. Se destaca que un alumno respondió muchos reactivos en forma correcta, pero no se subraya la hazaña de haber pasado a buena parte del grupo más allá del nivel "insuficiente". Es contraproducente preparar a los alumnos para ENLACE, en lugar de usar ENLACE para preparar a los alumnos.

El segundo bloque de críticas tiene también fundamento. La intención original de ENLACE era tener un histórico de trayectorias, alumno por alumno, para atender mejor sus necesidades y requerimientos; hacer una rendición de cuentas a los padres y la comunidad; reajustar los elementos -desde la formación docente hasta la distribución del gasto, pasando por la revisión del currículo, el ajuste de los materiales educativos, las prácticas cotidianas en el aula. Pero no hay un método adecuado para que los maestros reciban los resultados de su grupo actual, no del anterior, y con ello planeen sus estrategias del año. Los padres de familia no saben aprovecharlo: en la encuesta reciente de IFIE sólo 3 de cada 10 afirman conocer los resultados de sus hijos. Tampoco hay un uso consistente y enfocado de los resultados de ENLACE para reformular las otras piezas de política pública, ni a nivel federal ni en cada estado, salvo raras excepciones. Del diagnóstico no se sigue el tratamiento; después de pasar por la báscula, no hay dieta ni ejercicios.

El fenómeno más lamentable es la venta y la copia. La mayoría de los cuadernillos de preguntas que se venden son "hechizos", recopilaciones de reactivos de pruebas pasadas. La denuncia de filtración anticipada, hecha con oportunidad y formalidad, debe ser bienvenida, y debe informarse sobre el seguimiento a las actas levantadas, lo mismo ante irregularidades en la aplicación. Del año pasado, más de 780 mil pruebas no son confiables por el factor copia; alrededor del 5% del universo de los evaluados. Vender o copiar son también síntomas: lo que está detrás es el temor de no lograr un resultado aceptable. La evaluación de los maestros no puede hacerse sin considerar el aprovechamiento objetivo en sus alumnos, y eso puede llevar a los abusivos a trastocar los resultados, con cualquier prueba, estandarizada o no, que se aplique.

Las críticas ideológicas son previsibles: ENLACE es ilegítimo porque lo mandó la OCDE, la CIA y el Vaticano; al contestarlo, todo niño se vuelve robot, no vuelve a pensar y se convierte ipso facto en mano de obra barata; como es estandarizado (¿acaso los exámenes para ingresar a la UNAM son entrevistas personalizadas con pedagogos?) por definición atenta contra la diversidad cultural, la sabiduría de los pueblos originarios y la irreductible diferencia entre nosotros y los del municipio aledaño; como tiene alguna pregunta mal formulada o se vendió o copió cierto número de exámenes, se deben descartar todos los resultados históricos de 7 años y los otros 16 millones de pruebas. El sabotaje a ENLACE en Oaxaca y Michoacán es una evaluación de la rectoría del Estado en Educación: ahí sigue en "insuficiente".

Que ENLACE no permita evaluar todos los propósitos de la educación no significa que sea inútil, inválida o errónea. Un diagnóstico y su correspondiente tratamiento sin recolección de datos, es magia y no medicina. Un niño desnutrido no se alimenta con sus análisis de laboratorio, pero no contar con ellos es darle espacio a la ocurrencia subjetiva, la fragmentación y el conformismo. Será muy valioso tener del nuevo INEE lineamientos claros, contundentes, para la evaluación de alumnos que cumplan con al menos los tres principios: identificación de la trayectoria de aprendizaje, rendición de cuentas, bases para el rediseño de política pública. Después de la lluvia sobre ENLACE, lo que necesitamos es más transparencia, mejores instrumentos y las acciones consecuentes, no la opacidad profunda.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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