En la primera infancia #AprenderEsUnDerecho

Escrito por Katia Carranza el 17 Junio 2019. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 64

Publicado en Animal Político 28|2|2019

Mientras que el informe Estado Mundial de la Infancia la UNICEF (2016, p. 1) señala que “todos los niños y niñas nacen con el mismo derecho inalienable a gozar de un comienzo saludable en la vida, de una educación y de una infancia segura y protegida”, la iniciativa de Ley para reformar el Artículo 3º constitucional que el Ejecutivo Federal presentó a la Cámara de Diputados elimina la educación inicial, violentando así el derecho a la educación de las niñas y niños de 0 a 3 años.

Esta omisión es un foco rojo y debe ser señalada porque en la primera infancia se conforma la arquitectura básica del cerebro humano y se establecen las conexiones neuronales de las capacidades cognitivas, adaptativas, psicológicas y conductuales de los individuos, lo que implica que desde que nacemos estamos aprendiendo; este proceso la convierte en una de las etapas cruciales en la vida del ser humano (Los invisibles. Las niñas y los niños de 0 a 6 años: Estado de la Educación en México 2014, Mexicanos Primero, 2014).

Los derechos humanos deben ser progresivos y con esta iniciativa se generaría un retroceso en el cumplimiento del derecho a aprender de los niños y niñas más pequeños, pero no solamente eso, sino que nuevamente se les estaría invisibilizando. Se le quitaría al Estado la responsabilidad explícita de atender este nivel educativo y, de aprobarse, las y los niños perderían su derecho a recibir educación antes de preescolar; es decir, las y los niños de 0 a 3 años quedarían excluidos del sistema educativo, nadie se responsabilizaría por su aprendizaje, nadie promovería que tengan interacciones adecuadas y nadie orientaría a los padres en sus prácticas de crianza.

Al no incluir a la educación inicial en el artículo 3º constitucional, también se estaría incumpliendo con los acuerdos firmados en la Agenda Regional para el Desarrollo Integral de la Primera Infancia (2017), la cual busca orientar los esfuerzos de los países de América Latina para el fortalecimiento de las políticas publicas de primera infancia. Aunado a esto, se estaría debilitando el cumplimiento de la Ruta Integral de Atenciones (RIA) elaborada por la Comisión para la Primera Infancia del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), la cual plantea que los niños de 0 a 6 años deben ejercer plenamente sus derechos y transitar por el camino que los llevará a ser la mejor versión de sí mismos.

Desaparecer la educación inicial implica la reproducción de las desigualdades sociales, ya que al ingresar a preescolar, los niños no van a partir del mismo punto. Quienes no tengan educación inicial, no tendrán las mismas condiciones para estar, aprender y participar en la escuela. Si esas brechas sociales no se cierran en la primera infancia, será muy difícil que esto suceda posteriormente.

Se debe reformular el enfoque con el que se está pensando este nivel educativo, puesto que para la mayoría de las niñas y niños no debe implicar la institucionalización en los Centros de Atención Infantil (CAI), sino considerar el apoyo a las familias con esquemas flexibles, en los que el ingreso a los CAI no dependa del derecho laboral de los padres o del esquema de seguridad social al que estén afiliados: los niños y niñas deben poder ingresar a cualquier servicio y modalidad.

En esta reformulación también se debe impulsar la existencia de estancias cortas en los Centros: niños y niñas podrían asistir dos veces por semana y tres días quedarse en casa con sus padres o familiares. A su vez, implicaría que los agentes educativos realicen visitas domiciliarias para orientar a los cuidadores primarios sobre cómo utilizar los materiales que tienen en casa para generar apego, interacciones adecuadas y un mejor desarrollo y bienestar de los niños, logrando una verdadera crianza compartida.

Si se elimina la referencia a la educación inicial, se perderá el anclaje constitucional para un sistema que apenas está estabilizándose y que se marca como obligación del Estado en las convenciones internacionales de derechos de los niños. En la iniciativa de Ley al artículo 3º Constitucional se señala en el primer párrafo que “La educación es un derecho de toda persona para alcanzar su bienestar […]”, así que la pregunta obligada es ¿los niños de 0 a 3 años no merecen bienestar? ¿No son personas? ¿Cómo van a tener bienestar y un buen comienzo, si desde la Constitución se están eliminando sus derechos?

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