Educación y salud en el México de hoy

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 02 Diciembre 2009. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4791

En un enfoque de derechos, el desarrollo no es un proceso sólo colectivo y visible en los espacios públicos. El desarrollo auténtico implica el reconocimiento, la tutela y el disfrute del bienestar en el ámbito también personal, familiar y de las pequeñas comunidades. El nivel de desarrollo humano de un país se identifica precisamente con la disponibilidad real y oportuna de condiciones materiales concretas para que los individuos ejerzan la libre decisión y la participación solidaria: necesitamos salud, porque sin vida no podemos decidir.

Está plenamente demostrada la liga que hay entre mayor y mejor escolaridad y la condición de salud pública: con educación más incluyente y de calidad se alcanzan mejores niveles de nutrición e higiene, de vacunación y de seguimiento al desarrollo hasta la edad adulta.

Para México, desde hace años está documentado cómo las brechas en la escolaridad de las madres se correlacionan claramente con las diferencias en el espaciamiento de los nacimientos, la atención prenatal, la baja en la mortalidad infantil, la vacunación completa y la prevención del Sida y enfermedades de transmisión sexual: las mujeres menos educadas se encuentran en una condición mucho más vulnerable y, en concreto, gozan de peor salud que sus coetáneas con mayor escolaridad. Está también demostrado el papel del nivel educativo en la prevención y asiduidad a los tratamientos sobre adicciones y enfermedades crónicas, así como el apoyo a miembros de la familia con condiciones de discapacidad o con requerimientos de atención geriátrica.

Es claro que el nivel educativo condiciona no sólo la disponibilidad y eficiencia, del lado del Estado, para proveer de servicios de salud suficientes y de calidad; condiciona igualmente el autocuidado personal y familiar, la eficacia de la prevención e incluso la comprensión misma de lo que implica demandar el propio derecho a la salud. Con más educación, las personas y sus familias amplían sus posibilidades de gasto médico y de libre elección de tratamientos, y son capaces de establecer mejores relaciones -más claras, exigentes y horizontales- con el personal de los servicios médicos.

Apenas se analiza en nuestro país el efecto de la educación en la condición de salud de la población, pero se reconoce que sin el "análisis de incidencia de beneficios" -es decir, sin usuarios que entiendan a qué tienen derecho en los servicios médicos- cualquier ampliación del gasto público ya no represente ninguna mejora en la condición de salud.

Sin suficiente educación, la gente no "cobra" sus oportunidades, no le saca jugo a las instalaciones y servicios; el gasto de los paquetes de atención que coordina la Secretaría de Salud tiene pocas posibilidades de abonar verdaderamente en favor de las poblaciones vulnerables en México. Por ello, la calidad en la educación no es lujo, es una urgencia.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

Compartir

 
 

¡Deja un comentario!

Para comentar, escribe tu nombre y correo electrónico,