Aumentar, sí... ¿pero a quién?

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 27 Enero 2010. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4662

SEP y SNTE negociarán. Me dirá usted que, si lo que yo pretendía era sorprenderle, fallé. Pero, aquello que por frecuente ya casi no registramos, resulta que en este caso está plenamente justificado, y no convoca a indignación porque está fundamentado en forma cabal por el orden jurídico nacional. Eso como legítima acción colectiva; ahora falta ver los resultados.

Lo que quiero comentarle es que es esta negociación la buena: una representación de los trabajadores plantea al empleador modificaciones a sus condiciones generales de trabajo. En ello reside la legitimidad última de los sindicatos: son instituciones con la misión específica de impulsar la mejora de las condiciones laborales. No es su identidad sustantiva impulsar las ciencias y las artes, agolpar preferencias electorales en forma de partido, desarrollar la industria inmobiliaria o turística, o competir por generar alternativas para la televisión.

Los maestros esperan -quiero suponer- de su representación sindical no que patente un medicamento, o envíe un hombre a la luna, o adquiera un exitoso equipo de béisbol, sino que resuelva exitosamente un ajuste de salario, la equidad y mérito en las asignaciones, la progresividad en las prestaciones adicionales. Eso no es vergonzoso ni antisocial, sino debiera ser motivo de orgullo y, por ende, de plena transparencia.

La dirigencia del SNTE se reunió con el titular de la SEP para presentar el pliego de demandas de este año, que expresa la exigencia gremial para el aumento en salarios y prestaciones al magisterio. Los medios refieren una reunión corta y cortés, en la cual el secretario Lujambio exhortó a tener en mente el bien público y expresó que estará muy atento a las negociaciones, mientras que el secretario Ochoa explicó que, además de las condiciones de trabajo, entrega a la autoridad un pliego de incumplimientos y rezagos de la SEP.

El encuentro es la edición 2010 de un proceso ritual con décadas de tradición. Tiene su pegue, su notoriedad; no registro que se le dé tal visibilidad  y peso simbólico a las demandas laborales de otros servidores públicos, como enfermeras o soldados. Resulta también un rompecabezas sobre las finanzas públicas. No todos tenemos que ser Ortices ni Carstens, para ya saber todo, así que acompáñeme a preguntar cómo es posible que se haga una demanda de aumento.

Los ejercicios presupuestales de gobierno van de 1 de enero a 31 de diciembre. Los montos que las diversas instancias federales ejercen, y eso incluye a la SEP, fue ya definido el año anterior, pues el Congreso aprueba el presupuesto de egresos desde el diciembre anterior. Si el SNTE pide un aumento para 2010, entonces se abre la opción múltiple: a) Les van a dar cero pesos, porque una dependencia no puede gastar más de lo que le aprobaron; b) O bien, para darles, el gobierno federal le tiene que quitar a otro rubro, pero se supone que ya está todo “etiquetado” y que jalar de aquí para tapar allá es propio de Zimbawe, pero no de un país con manejo profesional de sus recursos; c) O bien, el aumento ya se los dieron los diputados, desde diciembre de 2009, y ya sólo se trata de una exigencia “coreografiada”, de a mentis, como de lucha libre, en el que el titular de la SEP es espantapájaro pero no contraparte; d) O todavía, hay un manejo extraño y complejísimo, que permite exigir lo del año próximo (en este caso, la negociación estaría poniendo sobre la mesa los ingresos de los maestros para 2011), o lo del medio año por venir, pero -como aclaró el secretario Ochoa al secretario Lujambio- que se exige también retroactivo al 1 de enero.

¿Cuál de todas es la correcta? Cabe también al posibilidad de que no sea ninguna de las anteriores, pero usted coincidirá conmigo en que la respuesta no es obvia. Todo sería como revisar el pliego, y que los ciudadanos nos enteremos qué le están pidiendo a un encargado nuestro –el titular de SEP- un grupo de trabajadores que son imprescindibles para ofrecer el servicio al que está obligado por mandato. ¡Ah, pero lo olvidaba! El pliego de demandas no es público… una pena, ¿no cree usted?

Todavía más importante: digamos que, en una negociación típica y productiva, ganar / ganar, el SNTE logra para sus agremiados más de lo que ahora reciben pero menos de lo que se pretendía en la primera posición, en la del pliego. ¿Pero cómo calcularán el secretario Lujambio y su equipo si admiten el incremento solicitado, si no saben –según confesión pública- cuántos maestros hay? Yo digo: aumento sí, pero no sin padrón.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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