¡A la madre! (o de cómo plantear una agenda congruente y ciudadana para la maternidad)

el 27 Mayo 2015. Publicado en Blog de Mexicanos Primero, Equipo de Mexicanos Primero - Blog | Vistas del artículo: 4240

Publicado en Pájaro Político 27|05|2015

Por: Miroslava Félix

Una vez pasado el 10 de mayo, los ciudadanos nos quedamos no sólo con la resaca de las felicitaciones a nuestras respectivas madres, las frases bellísimas e inspiradoras colgadas en los muros de Facebook, la demostración del talento infantil en los festivales escolares y, por supuesto, el tarareo de la ya tradicional ¡Señora, señora! de Denise de Kalafe. También, y más importante, nos quedamos con una agenda pendiente sobre la maternidad y las implicaciones que ésta tiene en los derechos de los niños.

¿Es México un lugar apropiado para la niñez y la maternidad? Mexicanos Primero documentó en su reporte Los Invisibles que no. Y aunque el estudio nos demuestra la importancia de los primeros 1,000 días en la vida de los pequeños en términos de salud, de desarrollo cognoscitivo y de autoestima, al día de hoy, el diseño institucional y normativo obstaculiza la correcta atención a las niñas y los niños de 0 a 6 años.

Les propongo un ejercicio, supongamos por un momento que somos María, una mujer trabajadora a punto de ser mamá. Supongamos, también, que formamos parte de una minoría de trabajadoras que cuentan con seguridad social (13% de las mamás). En este escenario, esperaríamos contar con una licencia por maternidad de 12 semanas, 6 semanas antes del nacimiento y 6 semanas después del parto. Es decir, a 45 días del nacimiento, María tendría que dejar al cuidado de sus familiares o en una guardería a su bebé. Este tiempo es insuficiente para procesar un desapego sano. Países como Noruega, primer lugar en el ranking del State of the Worlds’ Mothers 2012de la organización Save the Children, estipula 36 semanas de licencia de maternidad con el 100% de salario, o bien, 42 semanas con el 80% de salario. Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomienda, a través del Convenio no. 183, que la licencia mínima sea de 14 a 18 semanas. Por cierto, México es uno de los países suscritos al Convenio.

La licencia por paternidad es todavía más reducida (por ley, son únicamente 5 días) y peor respetada: el mayor obstáculo son las barreras culturales por parte de los empleadores y los futuros padres, los cuales, en muchas ocasiones, no toman la licencia con la seriedad necesaria y replican la desigualdad de los géneros, en la cual el cuidado de los niños es responsabilidad exclusiva de las madres.

Sigamos con nuestro ejercicio de imaginación. Somos María y hemos regresado a nuestra rutina laboral. Ahí enfrentamos un nuevo reto: amamantar a nuestro hijo.

UNICEF, en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), han recomendado lactancia exclusiva para los primeros 6 meses de vida de los niños. Los argumentos son contundentes, como que la leche materna es el alimento ideal para los bebés, les aporta todos los nutrientes que necesitan para un desarrollo sano, contiene anticuerpos que protegen de enfermedades como la diarrea y la neumonía –dos de las principales causas de muerte en los bebés-, reduce la posibilidad de que los niños desarrollen sobrepeso, diabetes 2, colesterol y presión arterial alta. Además, representa un gran ahorro para el sistema de salud y a la economía familiar.

Hasta aquí todos estamos de acuerdo, incluidos políticos, empleadores y sociedad, que la leche materna es el mejor alimento, ¿por qué entonces nuestros índices de lactancia son tan bajos? Veamos el ejemplo hipotético de María:

Nuestro viaje al trabajo promedia una hora con 21 minutos –como el de la mayoría de los que habitamos en la zona metropolitana de la Ciudad de México- , y nuestro bebé requiere alimento cada 3 ó 4 horas. Aunque llevemos provisiones, éstas se agotarán antes de que llegue a la guardería. En nuestro centro de trabajo no encontraremos lactarios. Extraer la leche materna será toda una faena. Estaremos confinados a hacerlo en la incomodidad del baño compartido, ante la posible incomprensión de nuestros empleadores por las largas estadías en los sanitarios. Y una vez extraída, la leche materna debe conservarse en refrigeración. Situación que no en todos los lugares es posible. ¿Será por esos factores que sólo 2 de cada 10 bebés tiene lactancia exclusiva en los primeros seis meses? ¿Será que en estas circunstancias la fórmula es una medida alternativa a la que orillamos a nuestras madres?

La respuesta institucional ha sido modificar el artículo 64 de la Ley General de Salud para impulsar la instalación de lactarios en centros de trabajo públicos y privados. Medida loable y necesaria. Sólo que debemos esperar a que la Secretaría de Salud emita los lineamientos correspondientes. Esto será 180 días hábiles después de la publicación de la modificación de Ley. Es decir, el ¡03 de agosto de 2016!

Matizo las malas noticias, somos María y somos privilegiadas porque formamos parte del reducido porcentaje de mamás que cuentan con un empleo (43%). A esto agrego que, solamente un escueto 5% de mamás gana más de 5 salarios mínimos.

Y, aunque probablemente no seremos premiadas como los papás, como lo demuestra un estudiopublicado en el American Journal of Sociology (que sostiene la hipótesis de que mientras a las mamás se les reduce el salario y las responsabilidades, a los padres se les impulsa para crecer en sus trabajos), debemos afrontar los lugares comunes en torno a la maternidad y a la responsabilidad casi exclusiva de la crianza de los hijos.

La agenda pública en torno a la maternidad y al cuidado de los niños de 0 a 6 es un tema pendiente, fundamental y urgente. Requiere de una cruzada transversal a todos los niveles de autoridad, a los empresarios y a la sociedad civil. Todos en conjunto debemos abrir un diálogo honesto sobre la necesidad de ampliar la licencia por maternidad y paternidad. 12 semanas son insuficientes y van en contra de la normatividad internacional.

Debemos proteger, promover e impulsar la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Los lineamientos de los lactarios son importantes pero no indispensables. Con la ola de construcción de edificios en la Ciudad de México, no podemos esperar al 2016, debemos exigir a los constructores y empleadores el acondicionamiento de lactarios en los noveles – e inteligentísimos- rascacielos. Ni hablar de los edificios públicos, en los que los lactarios deberían ser una norma ineludible.

El discurso debe huir del papel para hacerse realidad. No basta un día para festejar a las mamás; necesitamos de 365 días para promover la igualdad de género en los espacios de trabajo, incentivar la crianza compartida y responsable en el seno familiar y, primordialmente, garantizar el derecho de los niños y las niñas a contar con un desarrollo sano y armónico, en especial durante los primeros 1,000 días. Si se quiere modelar un mejor futuro, las autoridades, los empresarios, la sociedad civil y los ciudadanos debemos activar cambio.

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