| Exigimos Clases para los Niños Michoacanos |
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Horacio Erik Avilés Martínez
El pasado 3 de junio de 2010, la imagen del magisterio michoacano se vio socavada una vez más, al ser exhibido en cadena nacional Eugenio Rodríguez Cornejo, militante de la CNTE, destruyendo la puerta de un edificio catalogado como patrimonio histórico de la nación. A esta persona, el Comité Ejecutivo Seccional del CNTE en Michoacán lo reconoce como “Secretario de Relaciones Exteriores”.
Un año y una semana después de habérsele establecido auto de formal prisión y a pesar de estar libre bajo fianza, el pasado viernes 10 de junio apareció en medios actuando como vocero de la misma organización.
A pesar de ser francamente impresentable, lo continúan sosteniendo como militante icónico de un sindicalismo beligerante. En esta ocasión aparece abogando por once agremiados de la CNTE que agredieron a la fuerza pública y fueron privados de la libertad por tal razón. Se reconoce que la crítica hacia la política sindical sin duda es parte esencial de la vida laboral, pero al emplear las tradicionales tácticas de presión que emplean para llamar la atención, los miembros de la CNTE incurren sistemáticamente en incalculables daños colaterales que infligen a terceros, en donde se incluyen niños y jóvenes en edad escolar en la entidad, ciudadanos deseosos de ejercer sus derechos al libre tránsito y a trabajar, así como comercios establecidos que ven menguadas sus ventas. Lo anterior, aunado a las opacas negociaciones que se realizan con las autoridades establecidas han logrado incrementar constantemente el repudio ciudadano hacia un gremio que dejó hace mucho tiempo de pensar y actuar a favor de los sectores más marginados de la sociedad michoacana, olvidando en los hechos su autoproclamada conciencia de clase, teniendo siempre presente una agenda en donde se jerarquiza el generar, preservar e incrementar sus privilegios sindicales, incluso llegando al extremo de disputar con éxito hasta el momento la rectoría de la educación en la entidad. No habiendo más por obtener, habiendo expoliado los recursos locales, solamente queda la opción de presionar al Gobierno Federal, sin compromiso ni corresponsabilidad alguna ante las reiteradamente exorbitadas pretensiones que están establecidas en su pliego petitorio.
No olvidemos que el pasado viernes 10 de junio, a la par de haber sido detenidos once militantes de la CNTE, fueron requeridas algunas de las camionetas tipo Urvan que obtuvieron en la negociación del año pasado. Es decir, los recursos públicos se están destinando para hacer crecer el patrimonio que posteriormente será utilizado para trastocar la gobernabilidad educativa en la entidad y ahora en la nación.
El origen de ello proviene de la perversa costumbre que la CNTE ha instaurado en la entidad durante las últimas décadas: la de usar los meses de mayo y junio para convertir el presupuesto educativo en botín de canonjías y prebendas, privatizando de facto los recursos públicos que estaban etiquetados para beneficiar a niños y jóvenes. Es profundamente absurdo seguir considerando que es plausible abandonar la labor docente para seguir arremetiendo en contra del orden establecido para lograr privilegios cupulares.
Con acciones como las que se describen, el principal patrimonio de los michoacanos: la educación de nuestros niños y jóvenes sigue siendo dañado y parece que a nuestras autoridades no les importa, ya que incluso adelantan que no aplicarán las sanciones establecidas en la propia normatividad de la SEE. Es inaceptable que en una entidad en la que habitan más de 4’300,000 habitantes, una fracción decreciente de los aproximadamente 70,000 trabajadores de la educación sigan decidiendo sobre el futuro de nuestros hijos, quienes tendrán menos aptitudes y actitudes para ganarse la vida a comparación de infantes que sí tuvieron acceso efectivo a la educación. No debemos seguir permitiéndolo.
Es un hecho que de todas las actividades que realizan los docentes, a los niños y jóvenes -usuarios finales de los servicios educativos públicos en la entidad- lo que más les impacta positivamente en sus vidas son los días de clase efectivos. Partiendo de este hecho, se puede calcular el costo diario al erario por día de clases efectivo, ya que si el presupuesto estatal asignado a la SEE durante 2010, que ascendió a más de 18,000 millones de pesos -y del cual más del 90% se destina a nómina-, se divide entre los 200 días laborables, se obtiene que cada día de clases nos cuesta al menos aproximadamente 80 millones de pesos a los contribuyentes. Relacionando esta cifra con los hasta hoy once días de paro que acumulan los militantes de la CNTE, se manifiesta rotundamente la manera inescrupulosa con la cual se manejan los recursos públicos, ya que se llega a la inconsistencia total de originar un dispendio de 880 millones de pesos para obtener solamente 200 millones de pesos, que es la cifra que manifiesta la SEE se requiere para retornar de inmediato a las actividades cotidianas escolares, con ello, destruyendo mucho más de lo que se pretende lograr.
Ante ello, a explicación no pedida y en aras de generarnos anestesiamiento social a los michoacanos, señalan por igual la SEE y la CNTE en sendos boletines oficiales que buscarán las alternativas para recuperar los días perdidos. Pero dado que el ciclo escolar se termina en tres semanas y que al menos han transcurrido dos semanas sin clases, estando anunciadas actividades del CNTE por lo menos hasta el miércoles 15 de junio, prácticamente obligarían a los docentes a laborar doble turno, lo cual es fácticamente imposible, dado que muchas escuelas ya lo tienen.
Asimismo, la anualmente prometida pero jamás cumplida promesa de laborar los fines de semana es inoperante, ya que además de atropellar la agenda familiar de fin de semana de cientos de miles de michoacanos, está demostrado que ni la SEE ni el CNTE tienen el poder de convocatoria para hacer trabajar ó marchar a sus huestes en fin de semana en el mismo número que en días hábiles. CNTE y SEE, por favor no nos engañen: el tiempo desperdiciado no se recupera jamás (en la edición impresa se tomaron la libertad de añadir en este espacio " y esto ustedes lo saben requete bien" ).
Michoacanos, recordemos que con la misma ligereza que se les observó a los militantes de la CNTE antes quemando puertas y ahora lanzando huevos, así de fácilmente abandonaron también a su suerte a los niños más indefensos, es decir, a todos aquellos que dependen exclusivamente de la educación pública para modificar su destino, estrellándolos de bruces contra la pared de la exclusión.
Por todo lo anterior, es momento de que los michoacanos solicitemos rendición de cuentas a la Secretaría de Educación en el Estado, que ejerza la autoridad que en ellos hemos depositado, para que implementen las medidas necesarias para que todas las irregularidades señaladas y muchas otras se solucionen cabalmente en el corto plazo. No esperemos a que funcionarios o sindicalistas solucionen mágicamente la situación: la educación de nuestros hijos es demasiado importante para dejarla en manos de sindicato o autoridad alguna.
Movilicémonos en nuestras escuelas para hacer efectivo el derecho de nuestros niños y jóvenes a acceder a la educación y exijamos a la CNTE que levante el paro indefinido inmediatamente, ya que es evidentemente dispendioso paralizar las actividades educativas en Michoacán, siendo que solamente unos cuantos estarán presentes en una mesa de negociación pletórica de opacidad.
Reitero: la SEE y la CNTE deben actuar inmediatamente para retornar a clases mañana mismo, sin que medie pretexto alguno para ello y paralelamente generar transparencia y rendición de cuentas en todos los rubros de la vida educativa en la entidad.
Los niños y jóvenes michoacanos no se merecen tener un destino de exclusión y marginación. Sólo la educación de calidad transformará a Michoacán.
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